1 1 La Temporalidad en la Música: De la Ciencia a la Ambigüedad 1 Por Juan Pablo Gavilanes Almeida Música y lenguaje El lenguaje y la música mantienen una procedencia invariable: a partir de la conjetura de un musilenguaje, éstos se desarrollan temporalmente. En la escucha del lenguaje, su significado se devela de forma puntual. No así en el caso de la música, puesto que ella no transmite conceptos ni mensajes literalmente descifrables; más bien, promueve estados pasajeros o estables, explicando, por ejemplo, cómo la tesitura vocal se opone e impone a la enunciación. Es decir, la significación se inserta en la música de cualquier manera y en cualquier lugar, con modelos extra musicales que se trasponen a ésta. La música, en tanto que arte, no posee una semántica precisa; no entrevera significados en clave de proposiciones con sentido inequívoco. Escapa a las imposiciones del logos. Por consiguiente, la relación lenguaje-música no sería más que una metáfora, puesto que el lenguaje de un compositor se opone al de otro, dado que las reglas no son las mismas entre lenguaje y música, aunque exista similitud en su categoría gramatical. Sin reparo, estas reglas son susceptibles de cambiar en el tiempo: evolución cambiante de sus formas. Vemos así en Debussy que los acordes devienen en colores, no como funciones preconcebidas. No obstante, algunos principios de construcción musical siempre son respetados: en la composición musical, cuanta más potencialidad de desarrollo tenga un material, más se lo considerará como elemento principal. La relación entre música y logos ha llegado al terreno de la neurología clínica e imaginería cerebral, llegando esta última a confirmar una disociación entre música y lenguaje en el sujeto normal, al margen de una afasia motriz y sensorial, o de recepción. Esto se explica en la movilización de circuitos neuronales, diferentes para la música y el lenguaje, inclusive en la relación música y ritmo: resulta cómodo, para la mayoría de quienes escuchan la 5ta Sinfonía de Beethoven, asociar su inicio a una sucesión rítmica de las cuatro primeras notas. Esto se traduce en la idea de flujo sonoro continuo, 1 El presente ensayo es una condensación de los capítulos Música y lenguaje, y ¿Naturaleza o cultura? del libro de Boulez, Changeux y Manoury: Las neuronas encantadas. El cerebro y la música, por lo que -considerando que me valdré del recurso de la paráfrasis integral- he creído oportuno confrontarlo con citas textuales de otros autores importantes de la filosofía y de la crítica estética.