La traducción de las letras latinas en la Edad Media Antonio López Fonseca (Universidad Complutense de Madrid) Del latín al romance: la traducción como «acelerador de la cultura» La pervivencia de la lengua latina fue mayor que la del Imperio romano y acabó convirtiéndose en el vehículo de la cultura escrita, además de la lengua de la ciencia, la filosofía y la diplomacia durante la Edad Media, una suerte de lingua franca en Europa. El latín mantenía el vínculo de sus usuarios con la cultura clásica, pero distinguía lo tratado por ella de las manifestaciones populares, expresadas ya en otra lengua evolucionada a partir del llamado «latín vulgar». Por otro lado, el mantenimiento de la escritura del «latín clásico», por más que en la práctica también hubiera evolucionado, servía como unificador de la cultura de Occidente y era la lengua de la Iglesia. Efectivamente, se seguía escribiendo en latín, pero también, debido al desarrollo de las lenguas vernáculas y al progresivo desconocimiento del mismo, se hizo necesaria la traducción del latín hasta convertirse en un ejercicio absolutamente fundamental con un desarrollo importantísimo en el Medievo. En este sentido, asegura Borsari (2018: 11) que hablar de la traducción en la Edad Media no es tarea fácil por cuanto «el ejercicio de traducir es inherente a la actividad humana de la transmisión del saber». Así, más allá de ámbitos específicos de la actividad traductora, como la Iglesia o la escuela, hay otros muchos en los que la traducción fue un instrumento de comunicación. Traducir se convirtió en este periodo, por centrarnos solo en su vertiente literaria, en la piedra angular de toda la literatura posterior, y ello sin olvidar que la traducción del latín está en la base del desarrollo de las lenguas romances, que pasaron de López Fonseca Inicio » Edad Media » López Fonseca 1 2