Etnografía, política y poder: José Martí y los indígenas norteamericanos 1 Jorge Camacho In the following article I explore the question of Indian mistreatment and assimilation in José Martí’s writings. I point out the similarities between his arguments and those held by the “Friends of Indian” organization, which tried to improve the natives’ lives and also lobbied for their assimilation. Hence, I will take into consideration both sides of the issue, as I question Martí’s validity in using certain rhetorical devices such as allegory and metaphor, that both grants a voice to the natives but also compares them to children. “The time when we could tolerate accounts presenting us the native as a distorted, childish caricature of a human being are gone”–Bronislaw Malinowski “Di, al menos, tu verdad. Y después deja que cualquier cosa ocurra” Heberto Padilla En la década de 1880 y después de lo que Helen Hunt Jackson llamó “A century of dishonor,” [un siglo de infamia] un grupo de influyentes reformadores norteamericanos se propuso cambiar la política del país con respecto a los indígenas. Este grupo, conocido con el nombre de Los Amigos de los Indios, estaba compuesto de pensadores, pedagogos y religiosos, que se reunían en las “Conferencias del Lago Mohawk,” en el estado de Nueva York, para criticarle al gobierno su vieja política de ignorar los tratados y perdirle que adoptara con los indígenas el mismo método que utilizó con los miles de inmigrantes irlandeses, polacos e italianos que llegaron al país en esa época. Le pedían acabar con las relaciones tribales y el sistema de reservaciones que las perpetuaban y sugerían darle a cada indígena una parcela de tierra con el fin de hacerlos agricultores. Según afirma Francis Paul Prucha el objetivo era “americanizarlos” y convertirlos en un ciudadano más de la Unión (6). [1] Esta estrategia, formulada con una visión eurocéntrica de la cultura, si bien no puede considerarse “racista,” sí proclamaba firmemente la superioridad de la civilización Occidental sobre la indígena. 2 Su propósito era acabar, de una vez y por todas, con el llamado “problema indio.” A los ojos de estos reformadores la mejor opción era educarlos en la nueva cultura y obligarlos a adoptar la religión, el idioma y el modo de propiedad norteamericano con el fin de hacerlos ciudadanos útiles a la nación. Lógicamente, a los indígenas nunca se les preguntó si estaban de acuerdo o no con tales medidas y nuevamente tuvieron aceptar lo que sus amigos y el gobierno pensaban era lo mejor para ellos. [2] Las crónicas del intelectual y patriota cubano José Martí, quien llega a los Estados Unidos en 1880 y permanece allí los próximos quince años, están repletas de referencias a esta cuestión y reflejan en gran parte la las propuestas de este grupo. Con relación al sistema de reservaciones Martí pensaba que las medidas que proponían estos