Ofensas capitales: lo diabólico y lo exótico en la comercialización del curanderismo 1 Bonnie Glass-Coffin Introducción Con el ruido de su sonaja o su guitarra, su cántico o su silbido, con la ayuda del alucinógeno San Pedro (Trichocereus pachanoi) que le s da la vista para ver y para viajar por los mundos más allá de lo ordinario, los curanderos peruanos norteños llaman a los vientos - a los espíritus o encantos de las lagunas, cerros, sitanes, puquios, hierbas- para que los ayuden a curar a quienes buscan alivio. Estos vientos llegan y se incorporan a las piedras, conchas, imanes, cuadros y los otros objetos de sus mesas. Con estos objetos -ya animados y fuertes- limpian al paciente para sacarle el maleficio. Les ofrecen tabaco a los objetos de la mesa -abs or bido por las fosas nasales del paciente y del curandero- para suplicarles y fortalecerles en su trabajo y para purificar todos los presentes. Les rocían con aguas perfumadas y olores fragantes para amansarlos y endulzarlos. Y cuando llega el amanecer le s rocían con agua del maíz blanco, de flores blancas, con lima dulce y con jugo de caña para despedirlos y agradecerle su ayuda para curar a los paciente s. La autora agradece a los editores de la Revisw Andina y especialmente a un evaluador anónimo de aque ll a por unas sugerencias muy puntuales que han servido para mejorar este trabajo. Se espera que el lector sabrá perdonar todos los errores, fallas y faltas que persistan. Se invita cualquier comentari o o di,ílogo con respecto la s opiniones expresadas aquí al correo: glasscob@cc.usu.edu N 2 38, primer semestre del 2004 105