9 Un proceso de inserción desestabilizado por la crisis El nuevo ciclo migratorio y las estrategias de los inmigrantes Francisco Torres, Universidad de Valencia Mª Elena Gadea, Universidad de Murcia E n la década anterior a la crisis, una de las singularidades españolas fue la impor- tancia de nuestros fujos migratorios. En estos años, España ha sido el segundo país de la OCDE en recepción de inmigrantes, detrás de los Estados Unidos, y el primero en términos relativos (OCDE, 2008). Se pueden apuntar diversas causas para explicar este fenómeno pero ninguna tan importante como la alta tasa de crecimiento económico generada por un modelo de desarrollo intensivo en mano de obra poco cualifcada y baja productividad (Pajares, 2009; Izquierdo, 2009; Cachón, 2009). Al modelo de crecimiento hay que añadir la relativamente reducida oferta de mano de obra nacional, el aumento de su cualifcación y sus mayores posibilidades para rechazar los malos empleos. Así, los inmigrantes constituyeron la mano de obra fundamental del boom económico. El 30% del crecimiento del PIB de la década 1996-2006 y un 50% de los años 2001-2006 “cabe ser asignado al proceso de inmigración” (Ofcina Económica de Presidencia, 2006). 1. Los inmigrantes como nuevo sector de la población española. Razones y debilidades de una inserción tranquila La inserción de los inmigrantes se ha dado por “abajo”, de forma subordinada y tranquila, y ha modifcado la estructura social de la sociedad española. Junto a su número, cuatro millones y medio de personas entre 2000 y 2008, llama la atención la rapidez del proceso de asentamiento. En otros países europeos, como Francia o Ale- mania, fueron necesarios veinte años o más para pasar de los primeros migrantes a una migración familiar (Bade, 2003). En el caso español ese proceso se ha realizado en menos de la mitad de tiempo. A primeros de 2008 ya teníamos una inmigración clara- mente familiar 1 , con un número creciente de menores y en proceso de arraigo. Como 1 Entre 2003 y 2006, se otorgaron unos 300.000 permisos de reagrupamiento familiar (Izquierdo y León, 2008). En 2007, el 21,3% de los matrimonios celebrados en España contaba con, al menos, un cónyuge extranjero y el 19% de los nacimientos lo fueron de madre extranjera (Torres, 2011: 80-81). Torres, F. y Gadea, Mª E.(coord) (2015), Crisis, inmigración y sociedad. Madrid: Editorial Talasa