Nota: versión previa a la publicación. Si se cita, se ruega referenciarlo de la siguiente forma: Alonso, L. E., Fernández Rodríguez, C. J., Ibáñez Rojo, R. (2020): “ Del low cost a la gig economy: el consumo en el postfordismo del siglo XXI”, en Alonso, L. E., Fernández Rodríguez, C. J., Ibáñez Rojo, R. (Coord.), Estudios sociales sobre el consumo, Madrid, CIS, pp. 241-260. DEL LOW-COST A LA GIG ECONOMY: EL CONSUMO EN EL POSTFORDISMO DEL SIGLO XXI Luis Enrique Alonso, Carlos J. Fernández Rodríguez y Rafael Ibáñez Rojo (Universidad Autónoma de Madrid) “encontrar precios un poco más bajos cuando se va al supermercado es un pobre consuelo para quien ha perdido el trabajo y no consigue otro o debe aceptar un recorte sustancial del salario” Massimo Gaggi y Edoardo Narduzzi (2008: 104) 1. Introducción. En la esfera de la sociología han sido abundantes los análisis sobre el fenómeno del consumo de masas, uno de los hechos sociales definitorios de nuestra época. El desarrollo productivo y tecnológico ha facilitado que una parte sustancial de la población mundial tenga acceso, en los albores del siglo XXI, a la posibilidad de consumir, lo que sin duda ha redundado en una notable mejora del nivel de vida de enormes masas de población y, al mismo tiempo, nos sitúa frente a un futuro incierto, pues el crecimiento del consumo ha generado efectos evidentes que la humanidad no puede minusvalorar ante los límites del crecimiento económico y la amenaza real del cambio climático. Dicho crecimiento del consumo, no obstante, no ha tenido un reparto equitativo ni geográfico ni social: mientras una buena parte de la población mundial sigue aferrada a formas tradicionales de vida caracterizadas por una continua experiencia de la escasez, en los lugares prósperos el fenómeno habitual ha sido el de abrazar una cultura del consumo que, en algunos casos, ha alcanzado en las últimas décadas proporciones hiperbólicas e insostenibles. En este sentido, la presencia del fenómeno del consumismo, entendido como un consumo desvinculado de las necesidades y que apuesta por la satisfacción descontrolada de toda clase de deseos materiales, es un rasgo evidente de nuestro período contemporáneo, tal y como han señalado textos clave en la sociología del consumo (Lodziak 2002; Lipovetsky 2007; Schor 1999; Bauman 2007a), sobre todo una vez que lo que una vez definimos como paradigma de la postmodernidad situó al consumo como el centro absoluto de lo social (Featherstone 2000), invisibilizando las relaciones productivas y la misma idea del trabajo, lo que influye incluso en la configuración de las nuevas identidades laborales (du Gay, 2019).