C omo otros muchos jóvenes nacidos a lo largo del Quinientos, Cervan- tes leyó con devoción los versos de Garcilaso de la Vega y los interio- rizó hasta el punto de convertirlos en materia y parte de su propia len- gua poética. No es casual que años más tarde embarcara a Tomás Rodaja hacia Italia con «unas Horas de Nuestra Señora y un Garcilaso sin comento que en las dos faldriqueras llevaba» (2005:270), identificando en último tér- mino ambos libros y haciendo de la poesía una suerte de religión. Al fin y al cabo, Cervantes se formó como poeta en la lectura de Garcilaso y el eco de sus versos atraviesa toda su literatura, desde La Galatea al Persiles, como una pauta permanente y un modelo de excelencia 1 . Si el rastro que Garcilaso dejó en la escritura cervantina se ha seguido con solicitud en el Quijote y en otros textos en prosa o verso, el teatro –eterno segundón para los cervantistas– ha quedado generalmente al margen, a pesar de que las citas garcilasianas directas, levemente alteradas, manipuladas deliberadamente y, a veces, parodiadas se suceden en las piezas compuestas poco después de salir del cautiverio argelino y en las recogidas en las Ocho comedias y ocho entremeses nuevos de 1615. Pudiera sorprender, pensando en el público que poblaba los corrales, tal acumulación de versos líricos en las comedias cervantinas, pero téngase en cuenta, por un lado, que no todos los espectadores fueron mosqueteros y que hubo muchos que detectarían la men- ción garcilasiana, multiplicando el gusto y la satisfacción del receptor; y, por otro, que la difusión de Garcilaso alcanzó un más que considerable nivel de GARCILASO EN EL TEATRO DE CERVANTES Luis Gómez Canseco Garcilaso en el teatro de Cervantes Boletín de la Biblioteca de Menéndez Pelayo. XCII, 2016, 147-171 1 Sobre la presencia de Garcilaso en Cervantes, véase Blecua (1947), Gallego Morrell (1948), Aschom (1951), Selig (1971), Gallagher (1972), Rivers (1981), Ter Horst (1989), Canavaggio (1992), Alcázar (1995), Aladro-Font y Ramos (1996), Garrote Bernal (1996), Montero Reguera (2001, 2004 y 2013), Lorenzo (2002), Muñiz Muñiz (2008), Calvo (2009 y 2014), Ávila (2013), Blecua (2013) y Egido (2013). Este trabajo se enmarca en los proyectos de investigación MINECO FFI2012-32383 y PAIDI HUM-7875.