Critica del testo, XX / 3, 2017 Luis Gómez Canseco Imitación y ejemplaridad: Bandello, Cervantes y Avellaneda Cervantes y su émulo Alonso Fernández de Avellaneda se sirvieron de Matteo Bandello como fuente para algunas de sus narraciones. Esa imitación refeja la opuesta concepción que tuvieron de la literatura y del mundo. Además de una refriega personal, el ataque que el licenciado Alonso Fernández de Avellaneda desplegó contra Cervantes tuvo un fanco literario y otro ideológico. Avellaneda pretendía rivalizar con el manco en la escritura de entretenimiento y, al tiempo, utilizó su libro como antídoto contra la ironía y la crítica del orden contemporáneo que en el primer Quijote se deslizaba por medio de la locura quijotesca. La disonancia entre ambos escritores se plasmó también en los diver- sos modos en que usaron de las fuentes literarias y de un mecanismo esencial en la poética del momento como fue el de la imitación. Entre las fuentes directas que Avellaneda utilizó para su escritu- ra están las novelle de Matteo Bandello, uno de los novellieri – junto con Boccaccio – más transitados por los prosistas y dramaturgos españoles del Siglo de Oro. De hecho, también Cervantes leyó al Bandello tanto en italiano como en la versión española de las His- torias trágicas ejemplares, traducidas del francés, estampadas por primera vez en 1589 y reimpresas dos veces más hasta 1603. Pero lo cierto es que pocas veces se puede hablar en Cervantes de una imita- ción llana y directa, pues usó de sus fuentes con sutileza y llevando a cabo siempre un sofsticado ejercicio de reescritura. 1 No obstante, 1. Cfr. D. McGrady, The Italian Origins of the Episode of Don Quijote and Maritornes, in «Cervantes», 7 (1987), 1, pp. 3-12 y F. Meregalli, La literatura des-