Claves para la innovación pedagógica ante los nuevos retos: respuestas en la vanguardia de la práctica educativa. D. Cobos-Sanchiz, E. López-Meneses, L. Molina-García, A. Jaén-Martínez y A.H. Martín-Padilla. 3089 369 Reflexión sobre el uso de la tecnología en el siglo XXI María Luisa Pro Velasco. Universidad Católica de Ávila/Universidad Pontificia de Salamanca (España) 1. Introducción La era digital resulta un hecho innegable ya a comienzos del siglo XXI. No obstante, parece que aún no hemos conseguido realizar un abordaje adecuado de esta revolución tecnológica. Por eso, a lo largo de estas páginas se plantea, en primer lugar, un diagnóstico de la situación en que nos hallamos actualmente. Al respecto se ofrece una triple perspectiva (social, educativa y familiar), a fin de lograr una comprensión adecuada del sujeto moderno, del que se dice se halla inmerso en el individualismo narcisista. En segundo lugar, se expondrán problemas actuales tales como: dificultades en la formación de la identidad personal, ciberbullying, falta de un criterio y de autocontrol en la utilización de los medios tecnológicos -en particular de las redes sociales-, patologías, la identificación de los nuevos medios con el ocio y el tiempo libre y no con el trabajo… Finalmente, ante este panorama a primera vista algo apocalíptico y desolador, se darán algunas claves educativas para lograr un triple viraje de sociedad, escuela y familia hacia una formación integral de las personas. 2. Diagnóstico A continuación, exponemos reflexiones acerca de los tres elementos que más influyen en la formación de la personalidad de los individuos: sociedad, educación y familia. 2.1. Social Bien es sabido por todo el uso indiscriminado que hacemos en general de los medios de comunicación social. Niños, jóvenes y no tan jóvenes conocemos casi a la perfección los últimos avances tecnológicos y las novedades de las redes sociales, la vida de los famosos y la moda. Sin embargo, desconocemos datos relevantes de la vida de nuestros seres queridos más cercanos, en particular, de nuestros mayores. Tanto es así que costumbres, ideas y tradiciones que antes tomábamos de nuestro núcleo familiar o social hoy en día son puestas en duda con mayor facilidad (Burgos, 2003). Adoptamos formas de vida y tenemos gustos que no necesariamente concuerdan con los de nuestro país. Sobre los nuevos agentes de socialización, Domingo Moratalla ha afirmado lo siguiente: Muchos padres y maestros han identificado la educación en valores como la única alternativa posible para la promoción de una ciudadanía democrática […]. Esta simplificación no sólo ha incrementado la distancia entre la escuela […] y la familia […], sino que ha dejado el terreno abonado para que otros agentes como la televisión, la música, la noche, la calle y, especialmente las redes sociales se conviertan en nuevos agentes educativos. (Domingo- Moratalla, 2013, p. 124). Por otro lado, podemos advertir también que: Cuando el uso de Internet, posteriormente de las redes sociales, se popularizó, estos se nos presentaron como una insólita, al menos hasta ese momento, oportunidad para el conocimiento. (Montesó, 2018, p. 137). O sea, que estos avances tecnológicos bien utilizados podrían ser una fuente de innumerables conocimientos. Ahora bien, esto no siempre es así, puesto que muchas veces el excesivo uso de los medios técnicos que tenemos a nuestra disposición desplaza la reflexión sobre el uso que hacemos de