Dentro del panorama desarrollista español, con la llegada de las inversio- nes norteamericanas se dio lugar también a la conformación de un imaginario basado en la metáfora del progreso. En el ámbito económico, la llegada de capital norteamericano a España le permitió impulsar de manera significativa su industria y, en consecuencia, ‘modernizar’ sus sistemas de producción. De la misma manera, con la apertura de las fronteras, la importación de materias primas y de nuevos materiales permitió desarrollar nuevos productos que res- pondían a una estética y a un sistema de producción acorde con el imaginario de progreso norteamericano, pero que, en muchos casos, tardó en incorporar- se realmente al medio de consumo. A partir de este contexto histórico, indus- trial y social, que se mezcla para dar como resultado diferentes aproximaciones a la comprensión de una sociedad de consumo naciente, donde el imaginario de la que ya está constituida se introduce junto con el capital y el impulso eco- nómico. Esto tiene sus razones en la precaria sociedad de consumo española durante los primeros años 50, recién impulsada y anhelante de conseguir el milagro de la modernización que esa inyección de capital extranjero prometía. Fue durante esta década, pues, que se configuró el imaginario desarrollis- ta, promovido a través de ideas que se conformaban alrededor de los concep- tos de moderno, cómodo y práctico. Todo esto estaba asociado con la rapidez, la posibilidad de producir en la menor cantidad de tiempo, herencia del taylo- rismo y el fordismo para, en consecuencia, permitir el nacimiento del ocio y de la sociedad de consumo. El período de los 50 se conoce como el final del modelo económico que antes se identificaba con el régimen fascista y a partir del año 59, se da inicio a la “revolución industrial de los sesenta” 1 que estuvo marcada por la alta produc- ción industrial; con la apertura hacia el exterior, y la influencia de los tecnócra- tas, en la década de los 60 se conformó un espectro industrial más amplio, y, con el aumento del poder adquisitivo, una sociedad de consumo más competente. Los nuevos productos que se incorporaban al mercado, en todos los ámbitos, deslumbraban por su novedad y por su capacidad de adaptación. El ciudadano ‘de a pie’ se encontró en un momento dado con una amplia gama de objetos, que aumentó con los años, relacionados por la publicidad y los medios de difusión con esta idea de mejora en el nivel de vida promedio del país. Estos objetos, generalmente relacionados con la comodidad, estaban dirigidos en sentidos espe- cíficos, pues la misma sociedad re-industrializada se encargaba ya de plantear una primera especialización en las actividades laborales –es decir, productivas. DO IT YOURSELF: LOS CATÁLOGOS EN EL IMAGI- NARIO DEL PROGRESO Mónica Cruz Guáqueta La arquitectura norteamericana, motor y espejo de la arquitectura española en el arranque de la modernidad (1940-1965) 1. ARACIL, Rafael. GARCÍA BONAFÉ, M. Lecturas de historia económica de España – 2. Siglo XX. Oikos- Tau, S. A. Ediciones, Barcelona, 1977. p. 225 13 Las exposiciones mostraban los nuevos materiales y las aplicaciones innovadoras de materiales tradicionales como la cerá- mica.