109 ¿A new Spain? Relaciones culturales entre España y los Estados Unidos durante la Segunda República 1 Javier PÉREZ SEGURA Universidad Complutense, Madrid A unque numerosos, continúan siendo todavía poco conocidos los episodios que vincularon estrechamente la historia cultural española y la estadounidense durante los años del periodo de entreguerras, y en especial durante los años treinta. En el siguiente artículo vamos a centrarnos sólo en dos de ellos, que tienen como factor común ese juego –tan presente siempre– entre la imagen real y la construcción tópica de nuestro país, aquélla que, en este caso, se estaba gestando a miles de kilómetros de distancia. En primer lugar, me detendré en un momento muy concreto, el que se sitúa en torno a la proclamación de la segunda república. Fue entonces cuando se contrapusieron, y casi personalizaron, las nociones de monarquía y revolución en un discurso que a menudo fue escrito por manos estadounidenses. La fgura que pueda epitomizar este proceso podría ser la del periodista y escritor Ernest Hemingway (1899-1961), aunque hubo toda una legión de compatriotas que, a través de la escritura, consiguieron transmitir al público internacional la compleja realidad de un país como España, cuyas transformaciones sociales y políticas acabarían por afectar a gran parte de Occidente. El segundo capítulo hace referencia a las llamadas Exposiciones Internacionales de Pintura, organizadas por el Instituto Carnegie, en la ciudad de Pittsburgh. Sigue siendo un escenario muy poco conocido en profundidad a pesar de su enorme capacidad de crear opinión, crítica e incluso mercado del arte. Analizaremos cómo se produjo allí la recepción del arte español moderno durante los años treinta y lo importante que fueron, en suma, para seguir perflando la imagen poliédrica de lo español a través de su cultura. Realidad y mito de la República española. De Motherwell a Hemingway Para empezar con el primero de estos asuntos, necesito refexionar sobre el pintor estadounidense Robert Motherwell (1915-1991), porque no hubo un artista foráneo tan obsesionado con la segunda república española como él. Bastará el siguiente dato para hacerse una idea de lo que estamos hablando: desde 1949 y durante cuatro décadas trabajó en nada menos que 172 lienzos titulados Elegía a la República española. Todos ellos de belleza desoladora, como si fueran el recuerdo a fuego de un testigo y, más aun, de un protagonista de ese relato. Incluso su primer cuadro, Pequeña prisión española (1941), había sido fruto de su estancia en México, donde contactó con los exiliados políticos españoles, cuatro años después de que hubiera escuchado en la ciudad de San Francisco al poeta francés André Malraux defender la legalidad republicana y pedir fondos para seguir la lucha en el frente. En ambos casos, Motherwell sedimenta su imagen de esa España republicana a través de intermediarios porque él no había estado nunca en esa España. De hecho, la idea de iniciar esa serie surgió mucho tiempo después. Fue en 1948 cuando, como dijo, “pensé en 1 Este ensayo se incluye dentro del Proyecto del Plan Nacional Mineco P.N. I+D+i ref. HAR 2011-25864/ ARTE, MICINN 2011-2015, “Tras la República. Redes y caminos de ida y vuelta en el arte español desde 1931”. BHCE 53 v2.indb 109 08/02/2019 12:53