El terrorismo en España y su influencia en el comportamiento electoral 1 Miguel Ángel Belmonte Universitat Abat Oliba CEU 21 de abril de 2009 1. Los antecedentes La España contemporánea, y no únicamente durante las últimas décadas, ha sido escenario proclive a diferentes formas de violencia política. Diversas guerras civiles entre carlistas y liberales, así como numerosos golpes de Estado jalonan el siglo XIX. Los decenios 1890- 1910 estuvieron salpicados de diversos atentados anarquistas que otorgaron a Barcelona fama bien merecida de ciudad violenta 2 . La culminación de este clima de violencia revolucionaria, terrorismo e ineficacia gubernamental tuvo lugar con los sangrientos acontecimientos de la llamada Semana Trágica: entre los días 26 de julio y 2 de agosto de 1909 el terror revolucionario incendió cerca de un centenar de edificios religiosos en la ciudad de Barcelona y provocó multitud de disturbios que causaron ochenta muertos y quinientos heridos. El brote de terror prendió incluso en otras ciudades catalanas como Granollers o Manresa. La reacción del gobierno, inicialmente débil, fue decisiva. Antonio Maura, cuyo Partido Conservador había ganado las elecciones de 1907, decretó el estado de guerra y ordenó al ejército reprimir la rebelión. Esto permitió acabar con el estallido de violencia revolucionaria. Sin embargo, las presiones internacionales acusaron al gobierno de excesiva dureza en la represión y el Rey Alfonso XIII obligó a Maura a abandonar el poder, siendo sustituido por el liberal Segismundo Moret y beneficiando principalmente al Partido Radical del populista y anticlerical Lerroux 3 . 1 Ponencia pronunciada en el Aula Magna “Cardenal Stefan Wyszynski” de la Universidad Católica Juan Pablo II (Lublin, Polonia) durante el VIII Simposio Internacional “Terrorismo, ayer y hoy” dentro del ciclo “El futuro de la civilización occidental” el 21 de abril de 2009, organizado por la Cátedra de Filosofía de la Cultura de dicha universidad, la Escuela Superior de Cultura Social y Mediática de Tóruñ, la Gilson Society y la Universitat Abat Oliba CEU. 2 El 24 de septiembre de 1893 durante un desfile militar con ocasión de la Patrona de la ciudad, una bomba dirigida al general Martínez Campos mató a dos personas e hirió a otras doce. El terrorista Paulino Pallás fue detenido, juzgado y condenado a muerte. Antes de morir, amenazó que sería vengado. Unos días después, el 7 de noviembre de 1893, una bomba lanzada por el anarquista Santiago Salvador mató a veinte personas en el famoso Liceo de Barcelona. El 7 de junio de 1895 otra bomba anarquista explotó en medio de la procesión del Corpus Christi matando a doce personas. La dura reacción policial, en busca de los autores de la matanza, fue criticada desde el extranjero: “este estado de cosas desató una ola de indignación internacional contra la ‘España inquisitorial’, encabezada por socialistas y radicales franceses, protestantes ingleses y anarquistas y masones de toda Europa. En parte a consecuencia de dicha campaña y de las presiones gubernamentales dentro de la propia España, el número final de condenas a muerte se redujo a cinco” Joaquín Romero Maura, La Romana del Diablo. Ensayos sobre la violencia política en España (1900-1950), Editorial Marcial Pons, Madrid, 2000, p. 16. 3 Uno de los ajusticiados más famosos fue Francisco Ferrer Guardia, en torno al cual puede decirse que ha girado una de las polémicas más enconadas de la historiografía contemporánea: “La Semana Trágica (...) fue una conmoción nacional que tuvo después de los juicios y ejecuciones, sobre todo la de Francisco Ferrer y Guardia, pedagogo, y masón, imputado ya en el atentado real de 1906, ejecutado en Montjuich en octubre. La conclusión judicial (...) tuvo una proyección internacional inusitada, a la vez que exagerada: periódicos sensacionalistas extranjeros hablaban de 150 fusilados y 8.000 apresados, creándose en París un comité de defensa de las víctimas de la represión española, y la lista de ciudades en las que hubo manifestaciones antiespañolas fue inmensa. Entre ellas, podemos citar las de Londres, París, Berna, Viena, Berlín, Praga, Salónica, Marsella,