Conflicto territorial y cambios en la cultura política: Cataluña-España Territorial conflict and changes in political culture: Catalonia-Spain Jordi Bonet-Martí Departament de Sociologia Universitat de Barcelona Gemma Ubasart-González Departament de Dret Públic Universitat de Girona Resumen: Este artículo tiene por finalidad explorar la relación entre los cambios acontecidos en la cultura política con la crisis económica, política y territorial que se desarrolla en España a partir de 2011. Para ello, nos centraremos en el análisis de la evolución de las series históricas de los indicadores clásicos de cultura política, a fin de evidenciar cómo se alteraron las tendencias seculares, coincidiendo con el estallido de la crisis económica, y cómo estos cambios han podido influir en el doble proceso de ruptura. Finalmente, se discutirá cómo esta ruptura se canalizó a escala nacional a través de la aparición de una dinámica de transformación del sistema de partidos, mientras que en Cataluña adoptó la forma de conflicto territorial. Abstract: The aim of this article is to explore the relationship between the changes that have occurred in political culture and the social and territorial crisis that has developed in Spain since 2011. For this, we will focus on the analysis of the evolution of the historical series of traditional indicators of political culture, in order to show how, coinciding with the outbreak of the economic crisis, secular trends were altered and how these changes could have influenced the double process of rupture. Finally, it will be discussed how this rupture was channeled in Spain through the transformation of the party system, while in Catalonia it took the form of territorial conflict. Palabras clave: movimientos sociales, nacionalismo, secesión, política española Keywords: Social Movements, nationalism, secession, Spanish politics 1. Introducción El acceso de España y Portugal a la democracia marca el inicio de la denominada tercera ola de democratización (Huntington, 1994) continuada, posteriormente, por los países de América Latina y del antiguo bloque socialista. A diferencia de su vecino atlántico, España accede a la democracia a través de una reforma pactada entre la clase política franquista y las fuerzas de oposición, constituyendo un modelo de transición pacífica y negociada que ha servido de inspiración a otros países, particularmente de América Latina (Alonso y Muro, 2011). Durante las tres décadas que siguen al inicio de la transición, el modelo español goza no sólo de un alto reconocimiento internacional, sino también de una elevada legitimidad interna, como consecuencia de la mejora de las condiciones de vida y del desarrollo del estado del bienestar. Por primera vez en la historia de España, se consolida un sistema democrático estable y duradero, tan sólo empañado por la pervivencia de la violencia política protagonizada por ETA. Sin embargo, con el inicio del nuevo milenio, el conflicto vasco parecía tocar a su fin, lo que quedó certificado con el anuncio del cese definitivo de la actividad armada de ETA el 20 de octubre de 2011 (Ubasart-González, 2019). España encara el nuevo milenio con optimismo, una economía en expansión con crecimientos anuales del PIB superiores al 4%, la creación de siete millones de empleos netos y la llegada de más de 5 millones de inmigrantes atraídos por la oferta laboral. Las claves del éxito de este