El 24 de Noviembre de 2004 el Pioneer 10 se encontraba a una distancia del Sol de 86.83 unidades astronómicas, a una distancia de la Tierra de 12.85 miles de millones de kilóme- tros y con una velocidad relativa al Sol de 12173 Km/sg (el viaje de ida y vuelta de la luz hasta el Pioneer 10 es de 23 horas y 49 minutos). Estos datos correspondientes a los objetos enviados más lejos por la humanidad hasta el pre- sente, resultarían suficientemente espectaculares por si solos para justificar que se dedicara algún resquicio en la abruma- dora actualidad de los medios de comunicación a la investi- gación espacial, sin embargo, los Pioneer 10 y 11 tenían reservadas además noticias para la comunidad científica mucho más intrigantes y posiblemente de carácter funda- mental que pueden llevar a una revisión de todos los libros de texto de física. Los Pioneer no se encuentran donde se deberían encontrar. Algo está frenando a las sondas de acuerdo con los cálculos realizados de sus trayectorias teniendo en cuenta la atracción gravitatoria newtoniana de todos los cuerpos del sistema solar. Hace ya 15 años John D. Anderson, Philip A. Laing, Eunice L. Lau, Anthony S. Liu, Michael Martin Nieto, y Slava G. Turyshev observaron este pequeño "frenazo" de los Pioneer y publicaron sus resulta- dos en un artículo con título “Indication, from Pioneer 10/11, Galileo, and Ulysses Data, of an Apparent Anoma- lous, Weak, Long-Range Acceleration” Phys. Rev. Lett. 81, 2858-2861 (1998), donde describían las mediciones del corrimiento Doppler de las señales radiométricas recibidas de ambas sondas y estimando dicha aceleración en ~8.5 × 10 –8 cm/s 2 dirigida hacia el Sol. Se han propuesto muy diversas ideas para justificar o expli- car esta aceleración anómala, ideas que van desde conside- rar que la deceleración está causada por fuerzas gravitacio- nales convencionales aunque no bien evaluadas (por ejem- plo el cinturón de Kuiper), que esté causada por fuerzas gra- vitacionales de origen no convencional como la materia oscura (aunque nunca se ha considerado que la materia oscura tuviera efectos significativos a escalas tan pequeñas como el sistema solar), u otras fuerzas como el viento solar o la presión de radiación del medio interplanetario. Incluso se han considerado otros efectos más mundanos tales como escapes de gas de la propia nave, fuerzas electromagnéticas causadas por el equipamiento de las sondas, o incluso erro- res de medida y/o de cómputo. Todos estos argumentos han sido cuidadosamente conside- rados y evaluados con el resultado negativo de que no ofre- cen por el momento una explicación consistente de la acele- ración anómala de las sondas Pioneer. Ver por ejemplo “Study of the anomalous acceleration of Pioneer 10 and 11”, Anderson et al, Phys. Rev. D 65, 082004 (2002). A pesar de que existían indicaciones semejantes en los datos de las sondas Galileo y Ulises, su relativa proximidad y dife- rente dinámica de vuelo no han permitido ratificar de mane- ra incontestable los datos recogidos por la misión Pioneer que a su vez han dejado ya de proporcionar datos. En estas ENCRUCIJADAS / ENCRUZILHADAS 2 RUISF Enero 2005 La Anomalía del Pioneer Alberto Ibort Las sondas Pioneer 10 y 11 y las Voyager 1 y 2 en el momento actual Representación artística de la sonda Pioneer en la actualidad