Pensar la Publicidad Vol. 7 -- Num.1 - (2013) 9-11 9 ISSN: 1887-8598 Editorial La Marca España Raúl Eguizábal Maza El 12 de abril de 2013, el periódico El País publicó una columna de uno de sus colabo- radores habituales, Juan José Millás, escritor de cierta edad y de cierto reconocimiento, bajo el título “Empresa y país”, y que versaba sobre la marca España. No podía ser menos que, el texto bajo ese título, encerrase una acerba acometida contra tal inicia- tiva, dado que la decisión de resucitar la marca España proviene del actual gobierno del Partido Popular por el que ni ese autor, ni ese medio de comunicación tienen una especial simpatía. El problema, por supuesto, no es ese, sino los términos en que se hace tal crítica -de una desmaña y de una ignorancia tal que no pueden dejar de llamar la atención- para, de paso, dejar caer unas cuantas piedras contra la publicidad. El artículo no tiene un inicio muy feliz, pues arranca con un “¡Ah, la marca España, la puta marca España!” y es bien sabido que el empleo de tacos suele venir en sustitu- ción de ideas; o dicho de otra forma, suele haber una relación inversa entre el número y la calidad de las ideas y la cantidad y fneza de los exabruptos. “Había que venderla, pues, con las técnicas agresivas con las que se vendía un co- che, una lavadora, una tendencia” continúa. No queda muy claro a lo que se refere con lo de “técnicas agresivas” porque la verdad, hasta ahora, y en lo que respecta a la marca España, todavía no sabemos si las técnicas van a ser agresivas o regresivas. En todo caso, las técnicas agresivas de marca son propias de los años sesenta y en la actualidad pocas frmas (ninguna de las grandes) emplea ese tipo de estrategias. “El pobre Margallo -continua más abajo- todavía sueña con una campaña como la de Fanta, que se enfrentó valientemente al prestigio de las bebidas con burbujas y ganó una batalla, aunque parece que perdió la guerra: pagafantas ha devenido en sinónimo de idiota”. No sé por dónde empezar, si por explicarle al reconocido autor que Fanta ha sido siempre una bebida con burbujas y que fue Trinaranjus la marca que -en memo- rable campaña- presumía de su falta de burbujas; o por felicitar a Coca-Cola por haber conseguido que una de sus marcas pase a formar parte de la sabiduría popular, puesto que si tonto es el que paga las Fantas, listo debe ser el que se las bebe. “Quizá haya llegado el momento de dejar de ser un producto de consumo para ser de nuevo un país (si alguna vez lo fuimos)”. El señor Millás piensa que el tratamiento de marca de un producto de consumo es igual que el tratamiento de marca de un país “si alguna vez lo fuimos”. La duda, en este caso, no ofende, ni siquiera sorprende, dada la acumulación de inopia que se concentra en tan poco espacio.