ECONOMÍA DEL BIEN Y DEL MAL. La crítica de Tomáš Sedláček a la economía moderna. por Francisco J. Lucero Bravo Sociólogo, Mg. en Política y Gobierno fjlucerob@gmail.com Tomáš Sedláček es un economista checo que ya desde los 24 años se desempeñaba como asesor económico del primer ministro de aquel entonces, Václav Havel. Su libro Economía del bien y del mal. La búsqueda del significado económico desde Gilgamesh hasta Wall Street fue galardonado en el año 2012 en la Feria del Libro de Frankfurt como la mejor obra de economía (premio otorgado por el diario alemán Handelsblatt en colaboración con Goldman Sachs). A continuación expondremos un breve repaso por algunos de sus aportes más interesantes presentes en esta fascinante obra. En palabras del autor, "el libro es una deconstrucción de la economía a través de una reconstrucción histórica de la misma". Esto lo realiza mediante una exhaustiva revisión literaria y filosófica para escarbar en las bases mismas del pensamiento económico. Es así como realiza una exhaustiva revisión de fuentes desde el Gilgamesh (una milenaria obra literaria de los sumerios), el judaísmo, el cristianismo y la filosofía griega hasta Mandeville y Adam Smith entre tantos otros, para dar cuenta de elementos que desde el mito, la parábola, la filosofía y la ciencia dialogan con el fenómeno de lo económico. De este modo, intenta retomar el debate del bien y el mal y devolverle el carácter moral y ético a la economía moderna que hoy se refugia de manera casi excesiva en modelos econométricos y ecuaciones matemáticas. Esto constituye una crítica a la economía como ciencias social que en su afán por emular el positivismo de las ciencias duras (o naturales) ha olvidado su pasado, cayendo en una acusada formalización y hermetismo discursivo disfrazado de tecnicidad y lógica. Es indudable el status privilegiado con el que cuenta la economía como disciplina científica hoy en día, no solo a nivel de la comunidad científica por sus sofisticados métodos y formulaciones abstractas, sino por su influencia y credibilidad para con el poder político y las decisiones que rigen el desarrollo de las sociedades modernas. Pero el autor se pregunta (y en gran parte responde) ¿qué tan bien fundamentada está esa credibilidad y status? Si para atribuir tal honor nos basamos en su base matemática, bastaría con citar al filósofo y matemático austríaco, Kurt Gödel, quien a través de su afamado teorema nos demuestra que los sistemas con base matemática solo pueden ser consistentes o completos pero no ambas cosas a la vez. Esto inevitablemente nos remite al principio de Heisenberg que desde la