Revista Electrónica Dr. Zoilo E. Marinello Vidaurreta Vol. 45, número 1 ISSN 1029-3027 | RNPS 1824 enero-febrero 2020 EDITORIAL Identidad digital y producción científica Digital identity and scientifc production Elso Manuel Cruz-Cruz 1 1 Universidad de Ciencias Médicas de Las Tunas. Dirección de Ciencia e Innovación Tecnológica. Las Tunas, Cuba. Correspondencia a: Elso Manuel Cruz-Cruz, correo electrónico: elso@ltu.sld.cu El primer número del año es momento oportuno para reflexionar acerca del funcionamiento de la revista y como superar las debilidades que se van detectando. El pasado año trajo a nuestra revista dos adiciones importantes en las políticas de sección: la obligatoriedad de suministrar el identificador personal ORCID (por la sigla en inglés de Open Researcher and Contributor iD) de cada autor, e incluir la declaración de autoría al hacer los envíos. Introducidas como normas, los artículos publicados cumplieron las mismas. Sin embargo, hemos detectado que muchos autores no han comprendido realmente la esencia del ORCID; se han registrado para cumplir el requisito, pero su perfil está vacío o con escasa e imprecisa información. En esos casos, ¿cómo asociar entonces al investigador con las investigaciones que ha realizado? ¿cómo garantizar su identidad en el ámbito científico- investigativo? También resulta un verdadero problema la falta de precisión al facilitar los metadatos necesarios a incluir en el envío (muchas variantes de nombres para una misma institución, falta de los datos acerca del municipio y provincia, descripciones incompletas de las titulaciones de los autores, etc.). Entonces ¿cómo poder registrar la producción científica individual e institucional? Esto nos lleva nuevamente a un tema ya tratado en otro editorial: la identidad digital de investigadores e instituciones. (1) El contexto El desarrollo que se alcance en investigación científica es un elemento fundamental de prestigio a cualquier nivel. El posicionamiento internacional de las universidades depende mucho del impacto de la producción científica que tengan; (2) en el centro de ello están las publicaciones. En la medida que el proceso de investigación científica va generando resultados, estos se publican, generalmente en forma de artículos científicos, el medio más común en la divulgación de la ciencia. La aceptación que haga la comunidad científica de lo que se publique va construyendo el prestigio del investigador, la universidad o institución creadora, generando así evidencias medibles de ese impacto. En el siglo XXI, todo lo antes referido se va reflejando en internet, contribuyendo así a definir la identidad digital de los protagonistas, los que producen la ciencia: investigadores, instituciones y hasta países. Las instituciones dependen de sus investigadores para ir obteniendo prestigio como centros generadores de conocimientos, siendo por ello necesario que estos tengan una identidad digital personal que refleje su producción científica y su compromiso institucional. Resulta oportuno enfatizar los pasos esenciales para la construcción de la identidad digital personal: definir el nombre como investigador; crear y mantener perfiles en ORCID, Google Scholar y redes sociales académicas (ResearchGate, Academia, Mendeley). (1) Adicionalmente, el proceso de divulgación de la producción científica suele apoyarse del empleo de otras redes sociales no consideradas como académicas, pero efectivas para el marketing; entre ellas se pueden destacar LinkedIn y el servicio de noticias Twitter. Los elementos hasta aquí señalados forman parte de la llamada cibercultura, el conjunto de hábitos generados por el uso continuado de los recursos informáticos, y apuntan a la necesidad del desarrollo de los mismos en nuestros profesionales. Una cultura digital que garantice la correspondencia entre el prestigio que tengan profesionales e instituciones en su comunidad, con el prestigio que evidencien a nivel global. La identidad La primera meta en esa necesaria cultura digital está en lograr construir una identidad en internet, conseguir que la combinación del nombre propio, la institución de trabajo y el tema específico de investigación, publicaciones, e intereses como investigador, hagan único a ese profesional. Los dos primeros elementos dependen del cuidado que se tenga al facilitar los nombres. El nombre propio debe escribirse siempre igual, exactamente igual, respetando las reglas ortográficas del idioma. En este sentido, no son pocos los autores que al hacer un envío a la revista suben su nombre totalmente en minúsculas, faltando tilde en casos que si la llevan, o solo poniendo la BY Citar como: Cruz-Cruz EM. Identidad digital y producción científica. Revista Electrónica Dr. Zoilo E. Marinello Vidaurreta. 2020; 45(1). Disponible en: http://revzoilomarinello.sld.cu/index.php/zmv/article/view/2166. Universidad de Ciencias Médicas de Las Tunas Centro Provincial de Información de Ciencias Médicas Ave. de la Juventud s/n. CP 75100, Las Tunas, Cuba