89 Inquirir, expulsar, limpiar. El antijudaísmo en la configuración de la monarquía hispana 1 Juan Manuel Forte 2 (Universidad Complutense de Madrid) A diferencia del resto de Europa, donde el antijudaísmo se había expandido con violencia desde la Primera cruzada (1095-1099), en los reinos hispanos preponderó por más tiempo la doctrina moderada de la Iglesia, que tenía sus raíces en San Agustín, en particular, en su Tratado contra los judíos y en su carta a Paulino 3 . Los judíos, según el Obispo de Hipona, debían considerarse testes veritatis: debían per- manecer dispersos, pero sin dárseles muerte, porque, en su propia ceguera, servían de testimonio de la autenticidad del Antiguo Testamento y de su carácter profético, tal y como se anunciaba en el Salmo: «No los mates, para que mi pueblo no olvide. Dispérsalos con tu poder, derríbalos, oh Señor, nuestro escudo» (Salmo, 59, 12). La actitud agustiniana ante 1. Este trabajo es fruto de la investigación compartida con los grupos de investigación Normatividad, Emociones, Discurso y Sociedad (UCM 970798) e Historia y ontología del presente. La perspectiva hispánica (UCM 941051). 2. Email: jmforte@filos.ucm.es https://orcid.org/0000-0003-1344-552X. 3. «Me parece que se ha de aplicar a los judíos la frase del salmo cincuenta y ocho que dice: No les des la muerte para que no se olviden de tu ley, entendida como profecía; es decir, que había de ser derrotada y arruinada aquella gente, que no había de rendirse a las supersticiones del vencedor, sino que había de permanecer fiel a la ley antigua, para que existiese el testimonio de las Sagradas Escrituras en todo el mundo, del que iba a ser llamada la Iglesia». San Agustín (1987, carta 149).