1 ¿Qué es un evangélico? Cuando la gente me pregunta qué soy o qué creo, les digo que soy cristiano. Cuando piden una explicación más amplia, les digo que soy evangélico. En algunas partes de la República Mexicana (como en el estado de Chiapas en el cual más de 40% de la población es evangélico), todo el mundo sabe qué es un evangélico. En otras partes, hay pocos evangélicos y, por lo tanto, menos conocimiento acerca de lo que creemos. A veces la gente me dice lo que piensa acerca de lo que es un evangélico. A menudo se mencionan distorsiones como: “Ustedes no creen en la Virgen” o trivialidades como: “Ustedes son los que no fuman”. Algunos nos confunden con las sectas, confusión que el Concilio Ecuménico Vaticano II cuidadosamente evita. Para entender lo que es un evangélico en forma histórica, tenemos que volver al siglo XVI durante la época del Renacimiento. Un aspecto importante de ese movimiento intelectual fue un nuevo aprecio de los textos de los libros clásicos en sus idiomas originales, sobre todo el Antiguo Testamento hebreo y el Nuevo Testamento griego. Cuando algunos eruditos (sacerdotes, profesores y otros) empezaron a estudiar la Biblia con seriedad en sus idiomas originales, encontraron discrepancias graves entre las enseñanzas bíblicas y las prácticas de la iglesia católica romana. Empezaron a promover una reforma de la iglesia. Pero la jerarquía romana interpretó el movimiento reformador como una rebelión contra la iglesia, y forzó a que los reformadores y sus seguidores salieran de la iglesia romana. Por un incidente en el cual algunos príncipes que apoyaban la reforma organizaron una protesta contra una decisión política, algunos empezaron a llamarlos protestantes, y la reforma llegó a ser llamada la “reforma protestante”. La palabra evangélico, como es usada en México, es practicamente un sinónimo de protestante. La palabra evangélica obviamente enfatiza el evangelio, que significa “la buena noticia” o “la buena proclamación”. El evangelio se refiere a la buena noticia de lo que Dios hizo por su pueblo por medio del ministerio de su Hijo Jesucristo. Además de diferencias superficiales, los católicos romanos y los evangélicos tienen diferencias sobre la naturaleza del evangelio. Antes de hablar de estas diferencias, debo empezar afirmando que creemos en un solo Dios, el cual es revelado en la Biblia como una Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. El Padre envió a su Hijo al mundo para salvar a su pueblo. El Hijo fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la Virgen María, vivió una vida perfecta, fue crucificado y resucitó al tercer día. El ascendió a la diestra de su Padre de donde vendrá a juzgar a todos. El Padre y el Hijo enviaron al Espíritu Santo que mora en su pueblo, la iglesia.