1 Verbos y construcciones en el espacio cognitivo-funcional del siglo XXI 1 Ricardo Mairal-Usón Francisco Gonzálvez-García UNED Universidad de Almería rmairal@flog.uned.es fgonza@ual.es 1. Introducción. A finales de los años setenta, Carter (1988) 2 postuló que las configuraciones sintácticas de un predicado pueden predecirse a partir de su estructura argumental y así llegó a identificar un conjunto de regularidades (linking regularities) que se formularon en torno a una serie de principios, que, a su vez, formaban parte de lo que se conoció como algoritmos de enlace. Como exponentes de este axioma metodológico, se inscriben un conjunto de teorías de raigambre tanto formal como funcional que se clasificaron como “proyeccionistas”, pues mantienen que la semántica de un predicado determina en gran medida su configuración sintáctica o, dicho de otra forma, que la información presente en una entrada léxica se proyecta hacia la sintaxis. Así, estos modelos desarrollan algoritmos de enlace que constan de un conjunto de operaciones o principios que dan cuenta de las relaciones sistemáticas entre el componente léxico y el gramatical. Esto implica, entre otras cosas, el desarrollo de teorías bien articuladas para la representación de la estructura argumental de un predicado (cf. Levin, 1985) y, además, el abandono progresivo de las construcciones que pasan a desempeñar un papel ancilar. Las siguientes teorías ilustran esta orientación proyeccionista: la Teoría de Principios y Parámetros (cf. Chomsky, 1986; 1988), la Gramática Funcional de S.C. Dik (1997a,b), el modelo léxico de Levin y Rappaport Hovav (2005), la semántica conceptual de Jackendoff (1990; 2002), y la Gramática del Papel y la Referencia (de aquí en adelante, GPR) (Van Valin y LaPolla, 1997; Van Valin, 2005; 2008). Como respuesta a esta argumentación y en el ámbito de la Lingüística Cognitiva, surge un conjunto de enfoques que se han agrupado de forma más o menos estrecha en torno a 1 Este trabajo forma parte de los siguientes proyectos de investigación financiados por el Ministerio de Ciencia e Innovación: FFI2008-05035-C02-01 y HUM2007-65755. 2 Nótese que la versión que citamos es la de 1988, si bien, como señalan Levin y Rappaport (2005:3), Carter presentó este trabajo en 1976, por lo que la referencia temporal que empleamos al comienzo de la frase no es incorrecta.