EL CINE COMO MÁQUINA DE GUERRA. GUY DEBORD Y LA CRÍTICA A LA SOCIEDAD DEL ESPECTÁCULO Por Sonia Rangel I “Sólo el acto de resistencia resiste a la muerte, sea bajo la forma de obra de arte, sea bajo la forma de una lucha de los hombres.” Gilles Deleuze En 1987, frente a un grupo de jóvenes cineastas, Gilles Deleuze dictó la conferencia “¿Qué es el acto de creación?”. Para plantear el problema que el mismo título nombraba, Deleuze tomó como punto de partida la pregunta “¿qué es tener una idea en el cine?”. Así, las ideas son acontecimientos que están ya comprometidos con un modo de expresión, sea éste pictórico, filosófico, musical o, como en este caso, cinematográfico. De modo que las ideas son potenciales que están ya puestos en operación, son una puesta en obra, de ahí que las ideas no sean abstracciones sino movimientos telúricos de los que brota la novedad. En este sentido, podemos decir que las ideas son técnicas y estéticas, pues dan lugar a otras formas de creación, a otros procesos y a otras formas de sensación y experimentación. Tener una Idea es un acontecimiento porque con ella se abre otro campo de lo posible no sólo para el arte, sino principalmente para la vida: otra sensibilidad, otra imaginación y otra forma de pensamiento. Quizá por eso, para Deleuze tener una Idea es como una fiesta. Al mismo tiempo, tener una Idea es la puesta en cuestión del campo de operación del que ella brota y la creación de otro plano de composición. Así, las ideas-cine surgen de la pregunta ¿qué es el cine?, misma que dará lugar al surgimiento del cine moderno,