3024 Medicine. 2009;10(45):3024-7 Diagnóstico En el diagnóstico de los aneurismas de aorta (especialmente en los de aorta abdominal) es fundamental una adecuada anamnesis y exploración clínica del paciente, con confirma- ción posterior mediante pruebas diagnósticas complementa- rias. Los aneurismas de aorta torácica asintomáticos, dada su localización que los hace inaccesibles a la exploración física y los de aorta abdominal en pacientes asimismo asintomáticos, sobre todo en aquellos con hábito pícnico o cuando no se realiza una exploración física adecuada con vistas a descartar su presencia, serán detectados habitualmente como hallazgo casual o coincidente durante un estudio ecográfico o radio- lógico realizado por otra patología. La prevalencia de los aneurismas de aorta abdominal (AAA) es de 3-10% en pacientes mayores de 50 años. Ésta aumenta en casos de historia familiar o existencia de aneuris- mas en otra localización, con la edad, el género masculino y el tabaco, debiéndose considerar como grupos de riesgo los pacien- tes con enfermedad arterial periférica obliterante, enfermedad vas- cular cerebral extracraneal e hipertensos. Por tanto, durante la anamnesis debe considerarse la posibilidad de que el pacien- te sea portador de un aneurisma, sobre todo en dichos gru- pos de riesgo 1 . La exploración física del paciente debe incluir una explo- ración sistemática del sistema arterial, en el que durante la inspección sean detectadas, entre otras, posibles emboliza- ciones distales y durante la palpación, la presencia de masas pulsátiles. Aun así, la sensibilidad para detectar un AAA du- rante el examen físico del paciente es baja, a no ser que se trate de AAA de gran tamaño, siendo únicamente del 50% en caso de aneurismas entre 4 y 4,9 cm. Por otra parte, existen errores de diagnóstico debidos a elongación aórtica, hiper- lordosis o hipertensión. Aunque, como se ha referido previa- mente, el hallazgo de los aneurismas (sobre todo los de aorta torácica) suele ser casual, cuando presentan síntomas éstos pueden ser muy variados. En caso de rotura de un AAA, la tría- da clásica de dolor abdominal, hipotensión y masa pulsátil no se haya presente en todos los casos, por lo que dentro de cualquier cuadro que asocie dolor abdominal y/o shock, debe descartarse de forma urgente la presencia de un aneurisma. Tanto a nivel abdo- minal como torácico sin existencia de rotura, también se puede presentar clínica por compresión de estructuras veci- nas, apareciendo dolor lumbar o torácico. A nivel torácico, lo más frecuente es que no muestren ninguna clínica, siendo el dolor lo más frecuente cuando aparece sintomatología 2 . Otros síntomas a nivel torácico como ronquera, tos, disfagia, embolizaciones distales o infecciones respiratorias de repeti- ción son menos frecuentes. Dada su incidencia y prevalencia a partir de determinada edad, parece indicado, centrándonos en los aneurismas de localización abdominal, los estudios de despistaje mediante ecografía 3 . Sobre los aneurismas de aorta torácica no hay es- tudios con resultados aceptables que recomienden el cribado de los mismos en la población, siendo el hallazgo más habi- tual la presencia de ensanchamiento mediastínico en una radiografía de tórax que se confirma posteriormente median- te tomografía axial computarizada (TAC) (fig. 1). Tratamiento Los aneurismas de aorta tienden a crecer, y su complicación más frecuente y grave es la rotura, que conlleva una alta mor- talidad. Se ha relacionado el tamaño del aneurisma (diámetro transversal) con el riesgo de rotura, por lo que es el principal crite- rio de indicación de tratamiento (quirúrgico convencional [abierto] o endovascular) en asintomáticos, con ligeras varia- ciones según su localización. Es importante tener en cuenta que el riesgo de rotura también existe en los aneurismas pe- queños, pero éste es bastante infrecuente y no justifica el riesgo de la intervención (que no está exenta de complicacio- nes). Otras complicaciones menos frecuentes que pueden presentar estos aneurismas son: embolización, trombosis, fis- tulización hacia alguna estructura vecina o compresión de órganos adyacentes. La presencia de trombo mural es habi- tual y no constituye una indicación de tratamiento. Así, las indicaciones de tratamiento en el aneurisma de aorta son las expuestas en la tabla 1. Las contraindicaciones para el tratamiento se determi- nan por el alto riesgo quirúrgico, basado en la presencia y gravedad de patología cardiaca y pulmonar principalmente, pero también se deben tener en cuenta otras patologías mé- dicas acompañantes (insuficiencia renal crónica, hepatopatía, neoplasia terminal...), así como la mala calidad de vida (de- mencia, ancianos con vida basal en cama) y la expectativa de vida (menor de 2 años). El único tratamiento efectivo para los aneurismas de aor- ta consiste en la sustitución del segmento aneurismático por una prótesis. Esto puede realizarse mediante tratamiento PROTOCOLOS DE PRÁCTICA ASISTENCIAL Protocolo diagnóstico y tratamiento del aneurisma de aorta R. Ros Vidal, J. Cuenca Manteca, J.P. Linares Palomino y E. Ros Díe Servicio de Angiología y Cirugía Vascular. Hospital Universitario San Cecilio. Granada. España.