Revista Iberoamericana , Vol. LXXIX, Núm. 243, Abril-Junio 2013, 349-369 CIUDADES REVISADAS: LA LITERATURA POS-INSULAR DOMINICANA (1998-2011) POR MIGUEL D. MENA Islas, insulares, aislados: para los dominicanos el tema de la dominicanidad no es meramente conceptual sino un problema cotidiano. Al denir una noción de pertenencia –a una comunidad, a una historia, a símbolos y normastambién se está perlando una pregunta por la supervivencia –en el caso de los viajes ilegales a Puerto Rico, o una noción de autoaceptación –en el caso de no encajar en el perl del buen dominicano: católico y si no blanco, al menos no completamente “negro”. Color de piel, aceptación de la imagen propia –de la que el pelo es elemento más sobresaliente, minorías sexuales, todos son temas que pasan por el ltro de la aceptación o no en torno a un complejo molde llamado “dominicanidad”. Al estar en una isla y precisar el papel de Santo Domingo en el contexto colonial, caribeño y republicano, poniéndolo todo de frente a los procesos de posmodernidad, hibridación y globalización en los que estamos ya plenamente insertos, nuestras reexiones zozobrarán en ese maremágnum de visiones que es el corpus de la “dominicanidad” académicamente establecida en el último decenio, ante todo en la academia norteamericana, 1 que es la que dispone de más recursos para promover tales estudios. Las imágenes de la dominicanidad se han sustentado en esa suposición del ser y el estar en función de una denición física de isla: tierra rodeada de agua. Lo que podría ser un dato geográco en otros ámbitos, en República Dominicana es conciencia de un cuerpo, una movilidad, esa obsesión por disponer de alguna Tierra Firme, la 1 La mayoría de los ensayos que han intentado ofrecer una panorámica sobre la dominicanidad en la literatura ha sido producida dentro de la academia norteamericana, ya sea por estudiosos como la canónica Doris Sommer (One Master for Another: Populism As Patriarchal Rhetoric in Dominican Novels), o por docentes dominicanos como Fernando Valerio Holguín (Presencia de Trujillo en la narrativa contemporánea) y Néstor E. Rodríguez (Escrituras de desencuentro en la República Dominicana). También hay que destacar el trabajo sociológico de Silvio Torres-Saillant y Ramón Hernández (The Dominican Americans: The New Americans) y en la República Dominicana, Andrés L. Mateo (Al filo de la dominicanidad).