El infarto de miocardio (IM) es la principal causa de muerte tanto en varones como en mujeres del mundo desarrollado. Se la considera en gran medida «una enfermedad de hom- bres», por ser más frecuente en ellos y, en parte también, porque aparece más tarde en las mujeres que en los varones, por lo que ha habido poco reconocimiento de su importancia en mujeres. En España (2003), las tasas de mortalidad por cardiopatía isquémica fueron 111 cada 100.000 varones y 81 cada 100.000 mujeres. En todo caso, nos da una idea de la magnitud del problema con respecto a la mortalidad. En las últimas 2 décadas, varios trabajos se han centrado en el estudio de las diferencias y desigualdades por sexo en el IM, entendiendo éste como un constructo cultural y/o so- cial de las diferencias biológicas entre varones y mujeres. Se ha evidenciado que las diferencias se relacionaban no sólo con factores biológicos, sino con otros factores como la edad de presentación, el manejo clínico, los síntomas y el tratamiento del IM 1-5 . No obstante, aún existe controversia sobre si dichas diferencias se deberían al efecto indepen- diente del sexo en los cuidados relacionados con la salud o el resultado de la asociación del sexo femenino con otras variables tales como la edad más avanzada de presentación del IM en las mujeres. Un enfoque de sexo, pues, ofrecería elementos interesantes para interpretar las relaciones desi- guales entre varones y mujeres. En el trabajo de Aldasoro et al 6 se describe que hay diferen- cias entre sexos, se pone en evidencia un menor uso del tratamiento de revascularización precoz tras el IM en las mujeres y se demuestra que una parte importante de estas diferencias se deben a la edad de presentación del infarto y el retraso en recibir los primeros cuidados médicos. La edad de presentación del IM en las mujeres es en pro- medio 10 años más tardía que en los varones. Hasta la fe- cha, las investigaciones en este campo se han centrado, principalmente, en población masculina y se ha excluido de los ensayos clínicos a las mujeres y las personas mayores de 70 años, a pesar de que con frecuencia se extrapola los resultados obtenidos en varones más jóvenes 7 . Los pacien- tes mayores de 70 años con IM, que son el 75% del total, son tratados menos enérgicamente que los de menor edad, especialmente si son mujeres 8 . Una de las posibles explica- ciones para no tratar a las personas de mayor edad puede ser las complicaciones que se presentan por la terapia en comparación con el curso natural de la enfermedad y cau- san cierta frustración en los médicos. Por ello, se debería eliminar las restricciones de la edad y el sexo de los ensayos clínicos, ya que los pacientes de edad avanzada con IM de- berían tener una terapia estándar con el conocimiento sufi- ciente sobre las contraindicaciones y el reconocimiento de las complicaciones. Una de las explicaciones para la exclu- sión de las mujeres de los ensayos clínicos podría relacio- narse en parte por la exclusión de mujeres en edad fértil. Sin embargo, la exclusión de las mujeres de más avanzada edad no estaría justificada. No hay unanimidad en la bibliografía científica con respecto a un posible sesgo debido a la edad y el sexo. Hay autores que atribuyen las diferencias en la mortalidad y en el trata- miento del IM a la edad más tardía de presentación en las mujeres respecto a los varones 9 , otros sólo al sexo 10 y otros al efecto conjunto de la edad y el sexo 4 . Lo que parece indi- car que las diferencias por sexo se acentúan cuando inte- ractúan con la edad. En todo caso, aún hoy se siguen man- teniendo las guías y los protocolos de actuación con respecto al IM basados en patrones referidos a varones de mediana edad, a pesar de que ya se ha descrito que dicho patrón de enfermedad cardiovascular es diferente en varo- nes y mujeres 1 . En el análisis de Aldasoro et al 6 no se encontraron diferen- cias en la distribución del IM según el sexo, aunque las mu- jeres presentaron una mayor comorbilidad en el momento del infarto (diabetes mellitus, hipertensión arterial y Killip lll- IV). Hay cierto consenso en la literatura científica con res- pecto a la mayor comorbilidad de las mujeres con IM, inde- pendientemente de la edad, pues presentan mayores prevalencias de diabetes mellitus, hipertensión arterial y la clase de Killip y desarrollan complicaciones más graves que los varones, como la insuficiencia cardíaca y los reinfartos 3 . También se ha descrito que para un mismo grado de co- morbilidad las mujeres usan los servicios hospitalarios me- nos que los varones 11 , lo cual podría explicar en parte el peor pronóstico de las mujeres hospitalizadas. No obstante, estas diferencias por sexo requieren un análisis más amplio, con verdadero enfoque de sexo para establecer en qué me- dida las diferencias en la utilización de los servicios puede ser explicada por un problema de desigualdad 12 , ya que en otros procesos no se ha encontrado diferencias por sexo en el acceso a los servicios sanitarios 13 . Otros de los resultados destacables del trabajo de Aldasoro et al 6 es que las mujeres reciben los primeros cuidados con una demora extrahospitalaria de 120 min respecto a los va- rones. Con respecto al retraso en recibir cuidados sanita- rios, algunos tratamientos invasivos pierden eficacia si no se aplican precozmente, por lo que es importante evitar retra- sos innecesarios, tanto intrahospitalarios como extrahospita- larios 14 . Una de las posibles causas por la que la mujeres tardan más en buscar cuidados médicos inmediatos podría ser que en ellas no se presentan los síntomas típicos de IM de los varones (dolor precordial desencadenado por el es- fuerzo, con irradiación a la mandíbula y/o el brazo), por lo que es más difícil su identificación en las mujeres, debido a que no sólo presentan síntomas más moderados en el IM, EDITORIALES Med Clin (Barc). 2007;128(3):97-9 97 Vulnerabilidad de la mujer con infarto de miocardio Manuela García de la Hera Departamento de Salud Pública, Historia de la Ciencia y Ginecología. Universidad Miguel Hernández de Elche. San Juan de Alicante. Alicante. España. Correspondencia: Dra. M. García de la Hera. Departamento de Salud Pública, Historia de la Ciencia y Ginecología. Universidad Miguel Hernández de Elche. Ctra. Alicante-Valencia, Km 8,7. 03550 San Juan de Alicante. Alicante. España. Correo electrónico: manoli@umh.es Recibido el 2-10-2006; aceptado para su publicación el 4-10-2006. 165.395