TRABAJOS INÉDITOS 47 José Antonio Fernández López, Xavier Remesar y Marià Alemany Departamento de Nutrición y Bromatología, Facultad de Biología, Universidad de Barcelona. Correspondencia: Prof. Dr. Marià Alemany. Departamento de Nutrición y Bromatología. Facultad de Biología, Universidad de Barcelona. Avda. Diagonal, 645; 08028-Barcelona. E-mail: malemany@ub.edu Ventajas teóricas del índice de Rohrer (P/A 3 ) sobre el índice de masa corporal (P/A 2 ) para la estimación de la adiposidad en humanos Resumen El peso corporal está correlacionado con el volumen corporal, el cual, a su vez, es función de elementos longitudinales de medida del cuerpo –L– al cubo; y la superficie corporal es- tá relacionada con el cuadrado de L. Este planteamiento es aplicable a cualquier sólido cuya forma se mantenga al experimentar cambios de tamaño, de acuerdo con las reglas básicas de alometría. La comparación del peso real –P– con medidas correlacionadas con L (como puede ser la altura del cuerpo A) al cuadrado, como es el caso del índice de ma- sa corporal, IMC (P/A 2 ), significa que el peso se correlaciona con la altura. Consiguiente- mente, como índice de obesidad no es directamente aplicable a poblaciones humanas que tengan diferencias notables en altura, es decir, no es aplicable a adolescentes o niños; cuan- to más alto sea un individuo, un mismo porcentaje de grasa corporal dará lugar a valores de IMC más altos. Las implicaciones de esta desviación son considerables, especialmen- te cuando el patrón oro de la salud se basa en valores predeterminados del IMC, a pesar de que representen contenidos de grasa muy diferentes en individuos de diferentes altu- ras. En definitiva, la aplicación del IMC sin corrección a series de humanos da lugar a una minusvaloración de la grasa corporal en personas de talla baja, y una sobrestimación de ésta en los más altos. Esta desviación se suma a las ya conocidas en razón de etnia y gé- nero. Cabe suponer que la tendencia secular de incremento de la altura en muchas po- blaciones puede ser, en parte, responsable del incremento del IMC (y su tipificación co- mo sobrepeso u obesidad), lo que conduce a una sobrestimación de las tendencias al au- mento de la incidencia de la obesidad y el sobrepeso. Un planteamiento más ortodoxo de comparación del peso con una valoración teórica del volumen esperable a partir de la altura implicaría su comparación con el volumen deriva- do de la misma –L 3 –, de modo que el índice de Rohrer (P/A 3 ) teóricamente no ha de sufrir estas desviaciones, al representar una comparación directa del peso y el volumen teórico que corresponde a la altura del cuerpo, siempre que se mantengan sin cambios la forma y proporciones del cuerpo. Este planteamiento puede ser aplicado con ventaja a niños, ado- lescentes e individuos de ambos sexos y diferentes etnias. Por ello se propone el uso gene- ralizado del índice de Rohrer para la estimación comparativa del grado de obesidad.