ideas y valores • vol. lxix • n. o 174 • 2020 • issn 0120-0062 (impreso) 2011-3668 (en línea) • bogotá, colombia https://doi.org/10.15446/ideasyvalores. v69n174.462956 Ayala, Ana María. “Virtud y felicidad: análisis desde la antropología cartesiana y el pensamiento comunitario de Spinoza.” Praxis flosófca 44 (2017): 169-191. Como lo señala su título, el artículo de Ana María Ayala ofrece una excelente exposición de la forma en la que Spinoza entiende la virtud y la felicidad en con- frontación con la doctrina cartesiana, de modo que no me voy a detener en ello. Serán los lectores quienes podrán aprovechar de su lectura. Lo que llamó mi atención, desde que tuve ocasión de conocer el título, fue la califcación de “comunitario” que se le otorga al pensa- miento del judío holandés; porque mis lecturas me habían llevado a entenderlo como una propuesta muy personal para alcanzar la verdadera felicidad y libertad mediante el uso adecuado del pensa- miento. Más aún, el sistema spinocista se me presentó siempre como un intento de salvación para “los pocos sabios que en el mundo han sido”, como dijera Fray Luis de León; es decir, para aquellos que estuvieran dispuestos a transitar los ári- dos y abruptos senderos de una exigente refexión racional. Para Ayala, en cambio, la unión con Dios que propone Spinoza, es decir, el amor intelectual a la Naturaleza (Deus sive Natura), que ella expone muy bien en su artículo, “signifca una salvación, no del individuo –dispositivo del pen- samiento cristiano–, sino la salvación colectiva gracias a la posibilidad de la comunicación” (190). La razón que nos da para esto no se apoya propiamente en su acertado análisis de la doctrina spinocista como tal, sino en el claro “na- turalismo” que la caracteriza, es decir, en palabras de Ayala, en la superación de la escisión entre ética y política, gracias a […] no entender a la felicidad en tér- minos de tutelaridad de la razón, sino en términos de vida en común, de deseo y de afectos, es decir, la felicidad no es encontrada en un sujeto (sabio, santo, por ejemplo), sino que puede encon- trarse en la ciudad, con los otros. (189) ¿Cabe realmente entender la propuesta de Spinoza como una liberación de la “tutelaridad de la razón”, cuando toda su Ética se halla organizada para conocer de manera adecuada “la potencia del enten- dimiento” (título de la quinta parte de la Ética) o, para ser más explícito, “la po- tencia de la razón, mostrando qué poder tiene la razón sobre los afectos” (Et. 5)? Ahora bien, si nos fjamos en la ar- gumentación que presenta Ayala, vemos que dicho escape a la “tutelaridad de la razón” proviene, como se indicó, del naturalismo, porque: Este viraje que realiza Spinoza es po- sible gracias a que la centralidad de su metafísica es el cuerpo, un cuerpo siem- pre múltiple y compuesto que se defne tanto por su omposición como por su poder de afectar y ser afectado. (189) De ahí que pensar la felicidad sea, según Ayala, “pensar la polis, la vida en común que se abre al ejercicio de una vida con otros, donde la felicidad no se entiende como un sentimiento autocom- placiente, sino como un incremento del conatus que implica siempre a otro” (189). DIÁLOGOS