543 Rev. complut. educ. 31(4) 2020: 543-544 A la intemperie. Conversaciones desde la pedagogía de la alteridad Autor: Ortega-Ruiz, Pedro y Romero-Sánchez, Eduardo Editorial: Octaedro Año de publicación: 2019 Número de páginas: 239 ISBN: 978-84-17667-51-1 El libro presenta el formato de diálogo entre el maestro y el discípulo, Pedro Ortega y Eduardo Romero, respectivamente. Está dividido en tres partes correspondientes a tres estaciones del año: conversaciones de otoño, conversaciones de invierno y conversaciones de primavera. Su pórtico empieza con esta afrmación: “No hay lugar para una actividad educativa que no parta de una concepción del hombre, siquiera sea en esbozo, y de una relación ética con el otro, en la que el otro siempre tiene la primacía”. El libro es una apuesta por la pedagogía de la alteridad. “Este modo de entender la educación hunde sus raíces en la antropología y ética de Emmanuel Levinas, para quien el hombre solo se entiende y se “salva” desde el otro, con el otro y para el otro, no frente al otro ni junto al otro”. “Todos nos salvamos en comunión”, es una afrmación que inspira todas las páginas del libro. En Conversaciones de otoño se aborda la cuestión antropológica y ética. “En educación se viene siempre de algún sitio y se va hacia algún lugar”. Nunca pensamos ni actuamos en el vacío. Incluso las estrategias de enseñanza que el profesor utiliza en el aula están mediadas por su manera de pensar. Los autores lamentan la escasa importancia que los profesores dan al componente antropológico y ético, siempre presente en todo proceso educativo. “La ética y la antropología están en el núcleo mismo de la acción educativa. Sin esta referencia, la educación se vuelve una actividad irreconocible”, se afrma en del texto. En el libro se hace una dura crítica a la ética kantiana. “La ética kantiana ha sido muy débil para hacer frente a la cultura del silencio que imponen las ideologías totalitarias”, se dice en el texto. La Razón no es la única manera de entender al ser humano y al mundo. Tampoco nuestra conducta social obedece siempre a argumentos de la razón; aparecen los sentimientos que dan cuenta, también, de nuestro comportamiento cotidiano. Somos logos (razón), pero también pathos (pasión). El libro aborda el problema de los inmigrantes en la sociedad receptora. Se defende la necesidad de considerar al inmigrante, al extranjero, desde la perspectiva ética, no desde la frialdad de los datos estadísticos. No son las diferencias culturales, sino a los diferentes a los que debemos acoger. El discurso intercultural nos ha obligado a hacernos una pregunta inquietante: ¿quién soy? Y cuando se responde a esta pregunta caemos en la cuenta de que todos somos extranjeros en nuestra propia tierra, de que nadie tiene una patria exclusiva, sino una casa común que a todos pertenece. En la segunda parte del libro: conversaciones de invierno se aborda, entre otros, el problema medioambiental. El deterioro medioambiental reclama una actuación científca y técnica. Pero se olvida que el problema medioambiental tiene una dimensión ética, de justicia. “Es necesario construir una sociedad en la que todos los humanos asuman una nueva ética en la que primen el cuidado y la responsabilidad universal, que sea posible vivir en paz entre los huma- nos, pero también con la naturaleza, nuestra casa común”. Los autores se adscriben al biocentrismo como la forma más efcaz para poner orden en nuestro planeta. La segunda parte aborda, entre otras, la cuestión de la universidad en nuestro país. Se hace una crítica severa (nepotismo, endogamia…) al papel que nuestra universidad está desempeñando en la actualidad, y se demanda una renovación de la misma para que sea conciencia crítica de “lo que está pasando” y sirva a los intereses de la sociedad. Pero esta renovación no vendrá de “dentro” de la institución universitaria, sino desde la presión de la sociedad, pues toda institución tiende al enquistamiento, a su conservación inalterable. Se hace una crítica severa a la posición de indiferencia que la universidad española adoptó frente al terrorismo. En Conversaciones de invierno se aborda la compasión como espina dorsal de la pedagogía de la alteridad. La compasión está en el origen de la ética. Esta “no nace de la voluntad de poner en práctica principio moral alguno, sino de dejarse atrapar por el sufrimiento del otro, de la necesidad de aliviar la suerte del otro”. La ética no es una cues- tión de deberes, sino de compasión, de responder al sufrimiento del otro, a la situación del ser humano necesitado de ayuda. La compasión se ejerce hacia cualquier ser humano. Todos llevamos en la frente la señal de la vulnerabilidad, de la fragilidad, de la enfermedad y de la muerte. “El hombre es, en sí mismo, necesidad y demanda de compasión”, se dice en el texto. RESEÑAS Revista Complutense de Educación ISSNe: 1549-2230 https://doi.org/10.5209/rced.71870