OTRAS FORMAS DE TRABAJAR EN EL AULA: METODOLOGÍAS ACTIVAS Y COLABORATIVAS. Paulino Murillo. Universidad de Sevilla. 1. Introducción. Resulta muy difícil que nos podamos referir al aula, y al trabajo que en ella se desarrolla, sin considerar los contextos más amplios en los que se inserta, tanto el institucional como el social. El aula no es una isla. Las instituciones educativas están pasando, al igual que la educación en general, por un proceso complejo de reorientación de sus fines y medios, para así intentar adaptarse a las nuevas demandas y desafíos provenientes de los continuos cambios a los que estamos sometidos. Esto hace que se ponga en cuestión la vigencia del modelo clásico de institución que se viene manteniendo desde hace tiempo, a pesar de las diferentes reformas y del reconocimiento explícito de la necesidad de desarrollar nuevas competencias y nuevos conocimientos e ideales. Se toma conciencia de la demanda y diversificación de la educación y de su importancia para el desarrollo sociocultural y económico, pero se observan escasos cambios reales en la práctica cotidiana. Por ello, tal vez resulte conveniente abrir espacios de reflexión sobre el tipo de instituciones que tenemos, y si realmente son válidas para la sociedad del siglo XXI. Las instituciones educativas, en los momentos actuales, han de caracterizarse por ser integradoras y admitir la diversidad, pero estando continuamente alertas para que la desigualdad no se introduzca en ellas. A veces, intencionadamente o no, diversidad y desigualdad se confunden, o se quiere hacer ver que necesariamente una conlleva a la otra. En este sentido, vamos a emprender un camino de ida y vuelta desde el aula hasta el centro –y el contexto social que lo engloba- y desde éstos hacia aquella. Desde el aula hasta contextos más amplios para intentar justificar la necesidad de utilizar métodos, medios y recursos diferentes a los tradicionalmente utilizados. Desde el centro, de nuevo al aula para no olvidarnos de los procesos que en ella se desarrollan, y centrarnos en algunas formas de trabajar, que enfatizando la importancia de la autonomía de aprendizaje, puedan contribuir al incremento de recursos y estrategias que proporcionen experiencias de aprendizaje permanentes, coherentes y significativas. En definitiva, partir de la práctica cotidiana, relacionándola con los escenarios actuales, tomar conciencia de los desafíos que se nos presentan –también de los condicionantes y dificultades a la hora de responder a los mismos- y repensar la propia actuación. Un auténtico reto para los tiempos que estamos viviendo. 2. El contexto y su importancia. Ya hemos comentado que el aula no es una isla. Todo lo contrario. Cuando hablamos del aula nos estamos refiriendo a un escenario interactivo y sistémico. El aula no es una realidad desconectada del centro, sino parte del mismo y contexto explicativo importante. De igual manera que no se puede explicar ni comprender el aula al margen