Seminario: Política y Pasteras en el Rio Uruguay : Medio Ambiente, Modelos Productivos y Movimiento Social, 16/11/2007, UNSAM LA POLÍTICA FORESTAL INDUSTRIAL DEL ESTADO URUGUAYO Daniel Panario * y Ofelia Gutiérrez ** * panari@fcien.edu.uy , ** oguti@fcien.edu.uy UNCIEP (Unidad de Ciencias de la Epigénesis), Facultad de Ciencias - Universidad de la República, Igua 4225, piso 11,Montevideo - Uruguay. Una evaluación desde una perspectiva ambiental La forestación con eucaliptos y pinos, comienza en Uruguay hacia fines del siglo XIX con distintas finalidades, entre las que se destacan el ser montes de abrigo, sombra y leña complementarios de la ganadería de la época. Ello generó una experiencia en torno a variedades, rendimientos y adaptabilidad a diferentes ambientes que está en la base del actual desarrollo de estos cultivos. Sin embargo, la explicación del desarrollo explosivo y la tardía respuesta de la sociedad civil hay que rastrearla en condicionantes culturales, propuestas de planes de desarrollo, políticas de las agencias multilaterales y bilaterales, y su asociación con grupos económicos y políticos. En el año 1925, a cien años de la independencia, el parlamento uruguayo encargó un estudio, una especie de balance social, productivo y ambiental que tenía como finalidad generar conciencia patriótica, de esas páginas surge la idea de que las tierras son “feraces”, la pradera inagotable, el clima benigno, etc., el único defecto que surgía de ese análisis era la falta de bosques; en efecto para una cultura europeizada, ello era una carencia significativa. Este documento que pocos uruguayos conocen, impregnó a las sucesivas generaciones de compatriotas a través de textos escolares y liceales, generando un imaginario propenso a recibir con beneplácito las políticas forestales implementadas a costo social. En el año 1951, ya una misión conjunta de la FAO y el Banco Mundial realizó una serie de recomendaciones sobre el desarrollo forestal del país, que constituyeron la base de las leyes forestales aprobadas a posteriori (Ley 13.723 en 1968, Ley 15.695 en 1984 y Ley 15.939 en 1987). Su visión implicaba la promoción de plantaciones de especies aptas para la industria de la madera en el marco de un modelo exportador, para el cual el manejo forestal es una actividad empresarial o fabril más. Para ello, era necesario un acabado conocimiento de la base de recursos, en particular de los suelos y su aptitud de uso. En el año 1960, el gobierno de turno contrata un grupo amplio de jóvenes profesionales (parte de los cuales forman parte del actual equipo de gobierno) para realizar una propuesta de un plan nacional de desarrollo denominado CIDE (Comisión de Inversiones y Desarrollo Económico) (1) , que identifica entre otras áreas a desarrollar, en función de la vocación de los suelos y el clima, la forestación con especies de rápido crecimiento. Entre otros desarrollos, preparó la primer carta de suelos del país a una escala 1:5.000.000. La CIDE (De Armas y Garcé, 2004) fue un calificadísimo think tank que, con el apoyo de los organismos del Comité Tripartito (OEA, BID, CEPAL), asumió la tarea de preparar el Plan de Desarrollo que el 1 / Fue creada por un decreto del 27 de enero de 1960, que le encomendaba "formular planes orgánicos de desarrollo económico, proyectar y buscar su financiación interna y externa, coordinar toda labor tendiente a aumentar la productividad nacional y vigilar la puesta en práctica de los planes que se aprueben”. 1