Campus virtuales: ¿moda pasajera o potenciadores del aprendizaje? Juan JosØ Escribano Otero 1 , Mara JosØ Garca Garca 2 , Sergio Bemposta Rosende 3 Dpto. Sistemas InformÆticos y AutomÆtica 1,3 , Vicerrectorado de Profesorado e Innovacin AcadØmica 2 , Universidad Europea de Madrid C/ Tajo sn 28670 Villaviciosa de Odn {juanjose.escribano, mariajose.garcia, sergio.bemposta}@uem.es Resumen Desde hace ya varios aæos, han proliferado los espacios virtuales de enseæanza en la prÆctica totalidad de centros universitarios. La posible influencia de estos espacios en la actividad docente y en el proceso de aprendizaje es el objeto de este artculo. Se analizan referencias sobre el tema, enriqueciØndolas con la opinin y experiencia de los autores y su entorno laboral concreto. 1. Introduccin Hoy da, es casi imposible concebir un centro de estudios tØcnico sin un campus virtual (CV )al servicio de la docencia. La discusin sobre si estas herramientas eran o no œtiles para la docencia presencial fue especialmente activa durante los œltimos aæos del siglo pasado y los primeros de Øste. Su implantacin mayoritaria puede ser un indicador de la opinin que prevaleci. Pero, ¿obedece la realidad a opiniones docentes o gestoras? ¿Son realmente una ayuda para el aprendizaje o una forma de ahorrar costes? ¿QuØ opina el profesor y el alumno de todo esto? ¿Para quØ le sirve? Cuando aparece un CV a disposicin de un docente se convierte en el principal medio de transmisin de documentos, en detrimento de reprografa. La posibilidad de publicar documentos sin levantarse de la mesa del despacho y la inmediatez en la publicacin son, seguramente, las principales ventajas del nuevo sistema para el profesor. Pero, ¿recibe algo el proceso de aprendizaje de un CV? la utilizacin de campus virtuales (CCVV) en la docencia, ¿redunda en beneficios para el proceso del aprendizaje? Son muchos los estudios que hablan de la influencia, en la actividad docente, de la aparicin de los CCVV. Basta poner en un buscador cualquiera palabras como "campus virtual universitario" (656.000 apariciones, segœn google), "ventajas de la teleformacin" (45.000) o "e-learning" (9.610.000) para sentirse abrumado por la cantidad de referencias. En el llamado "informe Bangemann" (aæo 1.994)[14], que pretenda guiar a Europa hacia la sociedad del conocimiento, se insta a conseguir que al menos el 70% de las universidades europeas estuvieran conectadas por redes telemÆticas en el aæo 1997. Es evidente que el objetivo se ha superado con Øxito. Pero una cosa es conectar grupos de investigacin y profesores y otra bien distinta utilizar internet como herramienta docente. En muchas referencias se habla de las ventajas de los sistemas de teleformacin (referencias desde la [6] hasta la [7] por citar algunas) frente a la docencia presencial. Destacan en estos trabajos las ventajas relacionadas con la flexibilidad espacial, temporal y organizativa, la deslocalizacin del conocimiento y la posibilidad de adaptar dicho conocimiento al estudiante (formacin just in time y just for me). Existen estudios que aportan datos empricos [7] que parecen reforzar y apoyar los resultados anteriores. Muchas de las referencias encontradas incluyen, ademÆs de las ventajas del e-learning, sus riesgos o desventajas. Incluso apuestan por un fracaso del e-learning para luego hacer campaæa a favor del b-learning o blended-learning [9]. El b-learning consiste fundamentalmente en la combinacin de herramientas y mØtodos propios de la teleformacin con la enseæanza presencial, intentando con ello recoger las ventajas de ambos paradigmas (cercana entre profesor y alumno por un lado y flexibilidad en el acceso al conocimiento por otro).