SEBBM 177 | Septiembre 2013 16 DOSSIER CIENTÍFICO Open Access, un arma de doble filo para las revistas científicas Juan Aréchaga El fin altruista de difundir y conservar el conocimiento no puede ir nunca en contra de las propias revistas mediante su estrangulación económica o la falta de libertad académica. ¿Qué biblioteca se va a suscribir a una publicación periódica que será de acceso libre en internet en pocos meses o cómo los autores van a vigilar al controlador de contenidos accesibles? E n los últimos años del siglo pasado, particularmente a partir de 1997, que es cuan- do se generaliza el uso de la edición electrónica comple- ta de las revistas científicas, tiene su ori- gen la implantación universal del fenó- meno de acceso libre de artículos sueltos en internet, pagado por los propios auto- res de los artículos (Open Access, OA), adicionalmente a otros costes de edición, ya de por sí excesivos y en progresión creciente en la actualidad. Algo que no deja de sorprender a muchos profesiona- les de las humanidades o de las ciencias sociales y, en general, en los ambientes no académicos. El uso de los indicadores bibliométricos del consumo de la prensa científica es más antiguo y tiene su auge a partir de 1960 con la publicación periódica del llamado Impact Factor (IF) por el mono- polístico Institute for Scientific Informa- tion (ISI) de Filadelfia, Estados Unidos; un índice pensado originariamente para uso exclusivo de bibliotecarios en sus adquisiciones, pero corrompido hasta la saciedad por su empleo en la evaluación de investigadores, instituciones académi- cas, políticas de investigación, etc. El término impacto, además, ha hecho furor, particularmente entre los evaluadores y profesionales más ignorantes de la biblio- metría. Conviene resaltar igualmente que no se debe confundir OA con Free Access (FA). Este último concepto es sinónimo de gratis total para autores y lectores, mien- tras que el OA, como hemos dicho, tiene un coste económico asociado y sus precios suelen variar en relación con el IF de la revista (generalmente alto, entre 1500 y 5000 $US). Sorprendentemente, los más fanáticos defensores del OA en realidad se refieren al FA (OA-FA), lo cual será siempre una utopía. No debe soslayarse tampoco el cambio de paradigma editorial que internet está empezando a crear en la prensa científica profesional y cuyas consecuencias más llamativas son al menos tres, por ahora: Que la unidad de producción sea el ar- tículo en vez del volumen, número de ejemplar y páginas de una revista; Que se va instaurando el modelo de pagar por publicar, complementario o en sustitución del de pagar por leer, lo que nos diferenciará radicalmente del modelo de negocio de la prensa diaria de noticias, y Que el tráfico de datos en internet cre- cerá impresionantemente en los próxi- mos años; se estima que pasaremos de 0,8 zetabytes (ZB) en 2009 a los más de 35 ZB en 2020 (1 ZB = 10 21 bytes), con todas las dificultades de almace- namiento, acceso y preservación de contenidos asociadas. Dos compañeros de viaje bien avenidos: Impact Factor y Open Access El aparente efecto positivo de la opción OA sobre el número de citas y, en conse- cuencia, del IF –aunque su efectividad haya sido puesta en duda por el ISI– ha dado origen a dos tipos de fenómenos. De una parte, a un beneficio económico excesivo de las multinacionales de la edición científica, que son las más favo- recidas. Por otra, asistimos a la desvirtua- ción de la investigación científica en sí misma, pues el valor de las aportaciones científicas concretas de un investigador ha quedado reducido a una simple cifra derivada directamente, o al albur de al- goritmos más o menos complejos, del IF de las revistas en que sus artículos han sido publicados, incluso a veces sin tener en cuenta el año de la publicación. Esto es, evidentemente, más rápido y cómodo para los evaluadores que leer y ponderar seriamente la importancia real de los