239 La cerámica al negativo LA CERÁMICA AL NEGATIVO Una persistencia cultural milenaria en Michoacán Agapi Filini, Guadalupe Hernández Cano y Salvador Hernández Cano El Colegio de Michoacán/Taller Hernández Cano Entre el pasado y el presente En el taller Hernández Cano ubicado en San Juan Zinapécuaro, Michoacán, se ha establecido un diálogo entre la materia prima, la arcilla y el arte de crear piezas cerámicas de valor cultural singular. En una constante búsqueda de formas, colores y funciones, los alfareros Hernández-Cano han logrado romper los límites entre la artesanía y el arte, y han creado miles de piezas que atestiguan una continui- dad cultural en la región lacustre de Michoacán. La cantidad de piezas es infnita e incluye esculturas, metates y, en su gran mayoría, vasijas, aspecto que subraya la importancia de la producción alfarera en el estado de Michoacán: Cocucho, Patamban, Capula, Santa Fe de La laguna y Ocumicho son sólo algunos de los pue- blos reconocidos a escala internacional por la alta calidad y la diversidad de la pro- ducción alfarera. De estos pueblos y sus respectivos talleres alfareros, el taller de los hermanos Hernández Cano ha logrado reproducir una técnica decorativa que se remonta a la época prehispánica. Para darlo a entender mejor, les contaré que en las tumbas de El Opeño, Michoacán, más o menos en el año 1500 antes de Cristo, inicia la historia de esta técnica decorativa denominada al negativo, que persistió hasta el periodo Algunas artesanías michoacanas son al mismo tiempo verdaderas obras de arte.