El patrimonio rural Pascual Rubio Terrado Dpto. de Geografía y Ordenación del Territorio. Universidad de Zaragoza A la memoria de Ángel, mi padre (†11.05.2010), quien sólo con su trabajo y su actitud me hizo comprender qué es la multifuncionalidad y la postmodernidad y cómo se crea y conserva el paisaje. 1.- Introducción. Tradicionalmente considerado como un tema de estudio histórico- científico, el patrimonio, en un contexto postmoderno socialmente caracterizado por cambios en los hábitos de consumo, de ocio y de entretenimiento, ha ido derivando durante los últimos veinte años en elemento de comunicación e identidad, de calidad de vida y en factor de desarrollo. Su valía, pues, se considera múltiple. Sirve de refuerzo identitario para una comunidad, cohesionando a sus habitantes mediante la memoria colectiva que aporta y desde la conciencia de que pertenecen a un territorio que reconocen como propio. Es también un instrumento formativo para las generaciones más jóvenes. Despierta la cognición social sobre la importancia de su protección y conservación. Se usa como materia prima para el desarrollo de una política cultural que va más allá de lo puramente lúdico y consumista. Interesa por su capacidad para influir sobre la calidad de vida. Y vale como recurso de aprovechamiento económico, porque facilita la función turística del territorio y el desarrollo de una compleja industria cultural en la que participan desde bibliotecas a medios de comunicación y asociaciones, hasta escuelas y grupos de acción local; su utilidad para este fin es tanto mayor cuanto más específicos, raros y únicos son los productos derivados del proceso de interpretación patrimonial y más viable la oferta que se genera. La promoción del turismo ligado a las nuevas modas vinculadas con el tiempo libre, de una parte, y los afanes por dinamizar y revalorizar la cultura local, por otra, son los responsables de que el patrimonio se considere un objeto de consumo que suscita un interés académico, social y político creciente.