HISTORIA ECONOMICA, HISTORIA DE LA FAMILIA: UNA RELACION A CONSOLIDAR Es un hecho constatable que la familia se está erigiendo en una modalidad del análisis social actractir,:~ para los Iiistoria- dores. Puede que a ello haya contribuido la situación de crisis y cambios radicales en la iiistitución familiar "tradicional" - o como drma Gary Becker "incluso algunos alirrnan qrie casi ha desaparecido debido a los acontecimientos que han tenido 1u- gar en las tres últimas décadas" (Becker, 1987: 13)-, puede que los estudios loca- les tengan en la investigación de las estruc- turas familiares una buena cantera para justificarse, o puede que la facilidad apa- rente que se desprende de una deterrni- nada tipología de análisis (l), estimule la realizacióri de trabajos en una línea que, por otra parte, posibilita un cierto tipo de comparación, en principio, eminentemen- Sin embargo el peligro de las modas ra- dica eii la "momentaiieidad" que normal- mente las caracteriza, sobre todo en nues- tro mundo académico donde una línea de iii vestigación se agota rápidamente en fun - ción de "aires renovadores" que vienen de fuera e implantan una nueva moda. Se im- portan ideas procedentes de lugares don- de han sido con\.enientemeiite trabajadas, se utilizan los aspectos más elementales y, apuradas las posibilidades que a primera 1. Me refiero a la desarrollada a partir de mdtodos que la antropología utiliza para definir las relaciones de parentesco. Habitualmente se le atribuye a Peter Laslett la responsabilidad de la formacidn tipoldgica de las estructuras familiares -el denominado meto- do Laslett pero en realidad los responsables son E. Hammel y el mismo Laslett (en Comparative Studies in Society and History, n. 1, 1974) Esta aclaracidn no supone quitar protagonismo a Laslett en cuanto a su aportación intelectual -la importancia de The world we have lost no es Únicamente a nivel de divulgación, sino que supone el inicio de todo un programa de tra- bajo que ha producido resultados excelentes, desde la paulatina consolidacidn del Cambrldge Group for the Hlstory of Populatlon and Social Structure y su significativa red de expansión, a la publicacMn de ex- celentes estudios sobre el tema que iniciados con The world ... por el momento, han finalizado con The world we have gained (editado por R.M. Smith, LI. Bonfield y K. Writhson, C.U.P., 1986). Isabel MOLL BLANES Universidad de las Islas Baleares vista ofrecen y que a menudo se aplica11 de forma un tanto superficial, se abando- nan para eniprender otra línea que se su- pone más avanzada. Por supuesto que 110 siempre se actúa de esta manera y es tam- bién constatable que 11 OS Iiallamos frente a un cambio de tendencia que se inanifies- ta en un mayor interés por la reflexión teó- rica, por la utilización de técnicas adecua- das y elaboradas tanto en fcinción del ma- terial con que se cuenta corno en función de las qrie ya existen, por una iiecesidad casi imperiosa de iii tercambiar opinioiies tanto sobre los métodos como sobre los re- sultados, y sobre todo, por la contextriali- zación iiistórica y temática de1 objeto que se está analizando. Es por ello conveniente que quieiies he - mos optado por una línea de investigacióii centrada eii la historia de la fiimilia, iios planteemos uiia serie de consideracioiies tal vez LIII tanto generales, pero que pie- den ayudar a fijar con más precisión uiia línea que, sin lugar a dudas, permite pro- fiindizar con mayor seguridad en e1 com- plicado mundo de las relaciones sociales, cu,va naturaleza y modificación constitriyen la base de1 proceso histórico. La familia, considerada como instit~ició~i social, es uno de los temas básicos tanto de la sociología empírica como de 121 teo- ría sociológica. Desde hace poco tieinpo se pueden obser\.ar rinos cambios signifi- cativos en las disciplinas sociológicas, los cuales, en líneas generales, radican en un renovado iii terés por la política económi- ca, por la estr~ict~ira y funciojia~niento del estado moderno y una preocupacióii teó- rica y empírica por el trabajo doméstico y la situación de la mujer en la sociedad (DickinsonlRussell, 1986: 1-2). No se tr:i- 41 ta de opciones individualizadas, sino de LIII movimiento conjunto dirigido a la artictl- lacióii de una sociología estructiir;il histó- ricamente fundamentada. Esta ntier.ci pers- pectiva pretende enraizar el análisis de las instituciones y los procesos sociales eii la lógica del desarrollo econóniico, propiciiui- do Liiia fiiiicióii centra1 a problemáticas ;i meniido ignoradas por los enfoques triidi- cioiiales. Sin embargo, y coii alguna ex ce1)- ción muy coiicreta -como toda la Iiisto- riografi¿ien torno a la protoindustria o r1 caso más preciso y concreto de Carj, Becker- no conocemos intentos de apro- ximación a la familia desde uiia persprcti- va económica (teórica y enipírica). Puede que uii buen iiexo de union hiera 1ii niie\.:l perspectiva sociológica que dirige sris 01)- jetivos hacia el aiiálisis de una categoríii que aúna comportarnientos ecoiió~nicos j. sociales: la reproducción social. Pero estudiar la familia como sujeto y objeto de la reproduccióii social, sriscep- tihle de ser analizado taiito eii sil seiitido estático de iiistitricióri coino en e1 sentido dinámico de relación social, de conjriii to de relaciones sociales qrie evidenciiiii 1:i 1121- turaleza de rina sociedad (sol~re todo con referencia al ~nrindo europeo), y que inclri- so genera sitriaciones de diferenciación so- cial a partir de sus propias estrategias de reproducción (inatrimoiiio .v 11 ereiicia bd- sicameiite) e.~ige iiiia serie de reflexioiies previas por lo iiienos sobre los siguiejites aspectos: A) En primer lugar coii\~ieiierecordar que el estudio de la familia puede hacerse (y así se ha hecho a menudo) desde rina doble perspectiva: 1. Como uii objeto de estridio qrie se jris- tifica por sí mismo. coiisidera'iidolo como irn ~nicrocosrnos qiie se supone reflejd to- dos o parte de los problemas y caracterís- ticas que definen un detenninado momni- to de la evolución social, como iiiia insti- t~icjóli de carácter casi iiiiiversal suscep-