La emulación de estilos históricos en la platería de Hanau JAVIER ALONSO BENITO Museo Nacional de Artes Decorativas Si bien en nuestro país ha sido publicada una cantidad moderada de estudios en los que, de una manera u otra, se trabaja con piezas procedentes de diversos centros plateros europeos, queda todavía mucho espacio para alcanzar un conocimiento medio de estas producciones y sacar conclusiones sobre su importancia, cuantitativa y cualitativa, respecto a nuestro extraordinario patrimonio de piezas de plata. En líneas generales, las procedencias más habituales de las piezas de platería europea que han sido catalogadas hasta el momento en España se pueden reducir a cinco países: Portugal, Francia, Inglaterra, Italia y Alemania. Junto con algunos ejemplares rusos llegados casi siempre en forma de iconos religiosos, una parte con- siderable de estos objetos debieron entrar por nuestras fronteras durante los siglos XIX y XX, aunque la documentación de la Edad Moderna consultada ya refere la presencia de algunas piezas extranjeras, pocas, durante los siglos XVII y XVIII. De entre los cinco centros indicados, aquí nos interesa especialmente el último, Alemania, un país cuya producción de objetos de plata ha sido siempre reconoci- da por dos centros importancia capital: Núremberg y Augsburgo. Los talleres de estas dos ciudades ya eran conocidos desde la Baja Edad Media por la calidad de sus piezas, aunque la verdadera revolución llegó en el quinientos, con más recono- cimiento para Núremberg, y el siglo XVII, en que prevalecen las producciones de Augsburgo. El brillo de estos dos centros, con innumerables talleres consolidados por una efcaz estructura gremial, restó importancia a otras procedencias germanas al tiempo que marcaba unas pautas muy claras respecto a las condiciones y las características de lo que tendrían que ser los objetos de plata con denominación de origen alemana -tipologías, morfología de las mismas, técnicas predilectas, elementos decorativos y