An. his. arte 31 (2021): 493-497 493 Ginger, Andrew. Instead of Modernity. The Western canon and the incorporation of the Hispanic (c. 1850-75). Manchester: Manchester University Press, 2020. Jesusa Vega La primera impresión que causa este libro, un auténtico desafío no solo para el autor sino también para el lector, es sorpresa y curiosidad. En su sugestivo título —En lugar de la modernidad. El canon occidental y la incorporación de lo hispano—, se reúnen dos ideas esenciales para los que escribimos sobre lo español —si tenemos como referente de unidad la lengua (es esencial la aproximación crítica que hace el historiador dentro de los parámetros de la semiótica y de la flosofía del segundo Wittgenstein)—, o lo hispano —si trascendemos la lengua y miramos a la comuni- dad histórica y cultural. Andrew Ginger se plantea cómo buscar una alternativa al concepto acuñado de modernidad y la prevalencia del canon occidental, y las difcul- tades relacionales de este último con la cultura hispánica; introducimos intenciona- damente la palabra cultura pues, aún no estando en el título, es otra de las cuestiones fundamentales que recorren todo el texto. Cultura en este libro indica algo multifa- cético, más inherente a lo emotivo que a los sistemas de signos y las representacio- nes. No obstante, el autor rehúye cualquier defnición rígida de la cultura, también del objeto de estudio, pues considera que no deja de ser una innecesaria pérdida de tiempo ya que es posible y funcional emplear el termino sin más. Como se puede ver se trata de un reto nada fácil de asumir, pero esperable si se mira la trayectoria de este activo hispanista, estudioso del arte y la literatura del siglo XIX. Él mismo declara que su punto de partida es esa condición de hispanista, pero su objetivo ha sido mirar más allá de su “especialidad”, mirar hacia ese horizonte donde se encuentran fragmentos y obras procedentes de las supuestas potencias oc- cidentales —Gran Bretaña (por ejemplo, Julia Margaret Cameron), Francia (entre otros, Rosa Bonheur), Alemania (Friedrich Nietzsche y su relación con Richard Wagner) y Estados Unidos (el caso de Herman Melville) principalmente—, aunque la identidad nacional no es la que marca en absoluto el discurso. Es más, se diría que es el discurso de la identidad nacional, que no la individual, la que se cuestiona al experimentar las posibles relaciones entre artefactos textuales y visuales que se en- cuentran en espacios y tiempos diferentes como si estuvieran en el mismo lugar y momento; por eso se repiten las referencias a las superposiciones realizadas por los juegos ópticos decimonónicos como unas imágenes de megaletoscopio encontradas en Madrid. Esta manera de afrontar el cuestionamiento del canon y la integración de lo hispánico es una de las aportaciones del discurso ya que se prescinde de articula- ciones e ideas como “periferia” (ni siquiera hay rastro diferencial entre lo peninsular y ultramar: la obra del peruano Ricardo Palma aparece entrelazada con la de Rosalía de Castro, por ejemplo), o del uso del plural —modernidades plurales— pues, como afrma el investigador, asumir esto último implica la aceptación de un modelo de Anales de Historia del Arte ISSN: 0214-6452 http://dx.doi.org/10.5209/anha.78077 RESEÑAS