N.º IDENTIFICADOR: 322.017 MARZO 2003 N.º 322 CUADERNOS DE PEDAGOGÍA | 51 TEMA DEL MES El sentir lúdico y recreativo del juego Uno de los principales tesoros del juego reside en el abanico inagotable de formas de afrontar las relaciones motrices de sus protagonistas. Para ejemplificar la dimensión recreativa del juego, el autor propone diversas actividades a partir de tres formas verbales: actuar, actuar de forma lúdica y pactar. El sentir lúdico y recreativo del juego debe asociar- se inevitablemente a una pedagogía recreativa de las conductas motrices. Las propiedades internas del juego, es decir, su lógica interna, orientan a cada ju- gador de cara a solucionar diversos tipos de situacio- nes motrices. Así, el concepto de conducta motriz remite a cómo reacciona un alumno ante el desafío motor de un juego, pero también se refiere a la viven- cia personal que lo acompaña, sus alegrías, temores, percepciones…; en definitiva, este concepto es un fiel reflejo de la manera de estar y de sentir de la persona que actúa. Por una pedagogía de las conductas motrices En este contexto, bastará tener claro el proyecto recreativo que se va a implementar y los objetivos que se quieren perseguir, para elegir aquellos jue- gos que estimulen a los alumnos a adoptar las con- ductas motrices que se desea optimizar. Al igual que no es lo mismo privilegiar la toma de decisiones res- pecto a los automatismos, la solidaridad o la cohesión grupal respecto a la agresividad o las conductas com- petitivas, tampoco será lo mismo elegir juegos que tengan una estructura de duelo (uno contra uno) res- pecto a los juegos cooperativos o los juegos paradóji- cos (en los que los roles de compañero y de adversa- rio pueden cambiar en cada momento del juego). La pedagogía de las conductas motrices requiere que se disponga de un catálogo de conductas motri- ces para cada familia de juegos. Será entonces cuan- do, al querer trabajar la cooperación y las respues- tas altruistas, se intentarán optimizar las conductas motrices ajustadas, como sacrificarse en la colabora- ción, tomar decisiones compartidas o participar en el pacto grupal de las reglas. Asimismo, se deberán tratar de modificar o suprimir las conductas desajus- tadas asociadas a querer competir con los demás, actuar con egoísmo y sin empatía, o inhibirse en la negociación de las decisiones que hay que tomar junto con los demás. Bajo este nuevo enfoque, lo importante no es pasar la pelota, manipular un disco volador, hacer volar una Pere Lavega*