EDITORIALES 456 Med Clin (Barc). 2007;129(12):456-7 La arteritis de la temporal (AT) o arteritis de células gigantes (ACG) es la más frecuente de las vasculitis sistémicas que afectan a los adultos 1 . Se trata de una panarteritis granulomatosa que afecta a grandes y medianos vasos, y característicamente a la arteria temporal superficial. Su mayor incidencia y prevalencia se sitúan alrededor de los 75-80 años 1 . Su etiología es desco- nocida y su diagnóstico se basa en los criterios propuestos por el Colegio Americano de Reumatología en 1990 2 , que incluyen signos y síntomas clínicos propios de la enferme- dad (dolor a la palpación de la arteria temporal o disminu- ción de su pulso, cefalea localizada de reciente aparición), datos de laboratorio (velocidad de sedimentación globular [VSG] > 50 mm en la primera hora), edad > 50 años y alte- raciones histológicas características en la biopsia de la arte- ria temporal, con una sensibilidad del 93% y una especifici- dad del 91,2% en el diagnóstico de la AT si se cumplen al menos 3 de los 5 criterios. La complicación más grave de la AT es la ceguera, debida a la afección de las ramas extracraneales terminales de la ar- teria carótida, y sólo puede prevenirse con un alto índice de sospecha y el inicio precoz de tratamiento con glucocorticoi- des. Desafortunadamente, algunos síntomas, como la clau- dicación mandibular, la diplopía o la amaurosis fugaz, que tienen una gran especificidad para el diagnóstico de la AT, son poco frecuentes y por tanto su sensibilidad para el diag- nóstico es baja 3 . Dada la inespecificidad de los datos clínicos y de laboratorio, la biopsia de la arteria temporal sigue siendo, hoy por hoy, la técnica diagnóstica de referencia de la AT 1,2 . No obstante, la biopsia puede ser negativa hasta en un 9-20% de los pa- cientes afectados de esta enfermedad, ya que la afección vascular es segmentaria, las alteraciones histológicas carac- terísticas de la enfermedad no siempre se hallan presentes, y en ocasiones no se obtiene tejido arterial 1,3,4 . Por todo ello, la sensibilidad de la biopsia para el diagnóstico de la AT os- cila entre el 56 y el 91% según las distintas series 3,4 . En los últimos años se ha investigado la utilidad en el diag- nóstico de la AT de distintas técnicas de imagen, que per- mitan identificar y valorar la inflamación de la pared vascu- lar y permitan igualar los resultados diagnósticos de la biopsia o evitar su práctica 4-6 . La ultrasonografía Doppler co- lor de la arteria temporal se ha propuesto como una técnica diagnóstica no invasiva, que permite detectar estenosis y/o oclusiones en la arteria afectada y un halo específico a su alrededor. Schmidt et al 6 , en 1997, fueron los primeros en describir la existencia de dicho halo hipoecoico alrededor de la luz de la arteria temporal inflamada y en proponer su uso en el diagnóstico de la AT. Desde entonces, diversos estudios 6-14 han corroborado la existencia del halo periarte- rial, que se considera específico de la enfermedad, y se ha sugerido que la práctica de la ultrasonografía mejoraría el rendimiento diagnóstico de la biopsia arterial, indicando la zona a biopsiar, e incluso podría evitar su práctica. No obs- tante, la utilidad del Doppler color de la AT en el diagnóstico de la enfermedad es controvertida 7 , ya que es una técnica muy dependiente de la pericia y experiencia del explorador, y su sensibilidad y especificidad son muy variables según los distintos estudios 6-14 . En 2005, Karassa et al 13 llevaron a cabo un metaanálisis en el que analizaron 23 estudios publicados en la literatura médica en los que se había incluido a un total de 2.036 pa- cientes, y concluyeron que la sensibilidad y especificidad del halo en el diagnóstico de la AT eran del 69 y el 82%, respectivamente, y por tanto es una exploración útil en el diagnóstico de la AT, si bien su interpretación debía ser cautelosa y basarse en la sospecha clínica de la enferme- dad. Cabe señalar, además, que hay falsos positivos y falsos negativos en cuanto a la visualización del halo y/o la detec- ción de estenosis en la arteria temporal. En este sentido, se ha descrito la presencia de un halo perivascular en la arteria temporal de pacientes afectados de enfermedades infeccio- sas o neoplásicas, y de estenosis en pacientes con arterios- clerosis. Además, hasta en un 10% de los pacientes afecta- dos de AT con biopsia positiva no se objetiva ninguna alteración ultasonográfica 6,8,9,13,14 . En el estudio de Zaragozá García et al 15 , la presencia de halo hipoecoico alrededor de la arteria temporal demostró una sensibilidad del 80%, una especificidad del 92%, un valor predictivo positivo del 80% y un valor predictivo nega- tivo del 92% en el diagnóstico de la AT, y por ello los auto- res consideran el Doppler de la arteria temporal como un buen test de cribado para el diagnóstico de la enfermedad. Aunque en el estudio se incluye un reducido número de pa- cientes en los que se sospechaba una AT y finalmente sólo se diagnosticó de AT a 5 de ellos, los autores demuestran una buena correlación entre el halo periarterial y los hallaz- gos histológicos compatibles con AT. En nuestra experiencia 16 el Doppler color de la arteria tem- poral es una herramienta de ayuda en el diagnóstico de la AT con una sensibilidad y una especificidad similares a las descritas por Zaragozá García et al, y altos valores predicti- vos positivo y negativo para el diagnóstico de AT, ya que la mayoría de los pacientes afectados de dicha enfermedad presentan alteraciones en el examen ultrasonográfico en forma de halo hipoecoico y/o estenosis intraluminal, y los falsos positivos son poco frecuentes. Zaragozá García et al 15 también sugieren que la ausencia de halo hipoecoico y estenosis en un paciente con sospecha clí- nica de AT descartaría el diagnóstico, y por tanto evitaría la biopsia. En este sentido, la evidencia acumulada indica que la ausencia de halo en un paciente con baja sospecha de ACG descartaría prácticamente la posibilidad de presentar dicha enfermedad, dado el elevado valor predictivo negativo de la ultrasonografía 8,10,13 . De igual modo, en un paciente EDITORIAL Utilidad del Doppler color en el diagnóstico de la arteritis de la temporal Roser Solans Laqué y Jordi Pérez-López Servicio de Medicina Interna. Unidad de Enfermedades Sistémicas Autoinmunitarias. Hospital Vall d’Hebron. Barcelona. España. Correspondencia: Dra. R. Solans Laqué. Servicio de Medicina Interna. Hospital Vall d’Hebron. Pg. Vall d’Hebron, 119-129. 08035 Barcelona. España. Correo electrónico: rsolans@vhebron.net Recibido el 14-3-2007; aceptado para su publicación el 15-4-2007. 196.312