MATANCHEL, SAN BLAS Y EL COMERCIO TRANSPACÍFICO EN NUEVA GALICIA: PERSPECTIVAS DESDE LA ARQUEOLOGÍA HISTÓRICA Patricia Fournier Juan José G. Bracamontes Escuela Nacional de Antropología e Historia, México De China a Nueva España Por siglos, China se ha considerado en occidente como un mito y un símbolo de diferencia, de lo remoto y elegante, 1 el lejano país de la seda, de opulencia, sabiduría y pletórico de maravillas. 2 Inclusive los objetos manufacturados en el Celeste Imperio provocan una especial fascinación entre los arqueólogos históricos de México y otros países, sea que se trate de un fragmento de algún plato o tazón con delicada ornamentación o de una moneda con diseños distintivos que, frente al observador, denotan un claro sentido de la otredad, de lo exótico de lejanas tierras desde donde se transportaron para incorporarse a peculiares estilos de vida en la Nueva España y en el México republicano entre las clases afluentes económicamente hablando. Se trata de bienes de consumo cuyo costo se encarecía no sólo por cruzar en naos, galeones, buques, fragatas o bergantines el Océano Pacífico, surcando y sorteando toda clase de peligros, sino además por la acción de múltiples intermediarios que lucraban con su venta entre los consumidores. Con el descubrimiento de la ruta del tornaviaje entre las Filipinas y el puerto de Acapulco en 1565 y en 1572 con la llegada del primer cargamento de finas porcelanas, sedas, lacas, marfiles, piedras preciosas, obras de platería labradas en el Celeste Imperio y otros objetos de uso suntuario en lo que se denominaría el Galeón de Manila o la 1 Zhang Longxi, “The Myth of the Other: China in the Eyes of the West”, en Critical Inquiry, volumen 15, número 1, 1988, p. 115. 2 Rafael Valladares, Castilla y Portugal en Asia (1580-1680). Declive imperial y adaptación, Leuven/Louvain, Bélgica, Leuven University Press, 2001, p. 3.