1 Concurso de ensayos Argentina: los lugares de la memoria Museo y ciencia: espacio de imaginación y comunicación de la memoria nacional Por Mirta Amati * I ntroducción En el proceso de emergencia del esta- do-nación, en esa formación de una 'co- munidad imaginada' que es la nación, fue de suma importancia la imaginación mu- seística y científica: museos y ciencias confluyeron para clasificar e identificar los sujetos que entraban en su dominio y los objetos que serían parte de su tradición. (Anderson 1983) Esas instituciones, han producido 'narraciones' cuyo poder no re- side sólo en aquello que se narra sino en el poder de narrar e "impedir que otros relatos se formen y emerjan en su lugar". (Said 1992:13) Por otro lado, si en este proceso los medios de comunicación (especialmente los medios gráficos como la prensa y la literatura popular) han constituido 'comu- nidades de lectores', los museos no esca- pan a ese 'trabajo cultural'. Justamente los museos al hacerse públicos y naciona- les, se constituyen en el medio de comu- nicación más viejo del mundo: comunica- ban los mismos mensajes (los objetos y los conocimientos sobre esos objetos) a personas que desde ese momento se con- vertían en visitantes del museo, en 'pú- blico'.1 Con esto, además de construir un 1 Si bien los orígenes del museo se remontan al museion y pinakothéke griegos, es en el siglo XVIII que se crearon los museos institu- cionales, abiertos a cierto tipo de público, cu- yas colecciones, hasta ese momento, habían sido privadas [tesoros eclesiásticos y reales, gabinetes de curiosidades de la gran burgue- sía y de los aristócratas 'cultos']. Justamente en el periodo de emergencia de los estados nacionales, los museos se abren a todos los públicos, declarando su pertenencia como 'del país' o 'nacional'. En argentina, en 1895 se funda el Museo Nacional de Bellas Artes; en 1891 se convierte en colección nacional al Mu- seo Histórico de Buenos A ires. También en este período, se transforman en organismos nacionales al Archivo de Buenos Aires y a la Biblioteca Pública. (Cfr. Burucúa 1995:105). conocimiento sobre los objetos del pasado nacional, se centran en producir esos con- tenidos para determinados sujetos- desti- natarios y en producir sujetos- destinata- rios (ideales, fantaseados, deseados, im a- ginados). En su fundación, los museos nacionales argentinos, los objetos y disciplinas que contemplan y la fuerte división entre ellos, están indicando una tipología de esa im a- ginación nacional: la imaginación de la 'naturaleza argentina' y la imaginación del 'ser argentino'. En el primer caso, se trata del conocimiento de la naturaleza, el terri- torio, su flora y fauna, especies alberga- das en Museos de Ciencias Naturales; en el segundo caso, se trata del conocimiento de los sujetos y las relaciones entre ellos, sujetos que son parte de la nación y tie- nen un pasado en común, una historia cuyos testimonios materiales alberga el Museo Histórico Nacional. El Museo Etnográfico está en la inter- sección del de Ciencias Naturales y del Histórico: alberga los objetos de comuni- dades y sujetos –como el Museo de Histo- ria Nacional- pero el tratamiento, clasifi- cación, descripción y narración de los mismos sigue los criterios de las Ciencias Naturales –propias de esos museos-. Así, el Museo Etnográfico recolecta e investiga objetos y sujetos que no forman parte de 'la historia nacional' y que, al mismo tiempo, no tienen historia: son parte de 'la naturaleza'. Un ser intermedio entre la naturaleza y la historia: comparte con el Museo de Historia, la imaginación de 'su- jetos pertenecientes a una comunidad', pero a diferencia de ellos, son sujetos también pertenecientes a la 'naturaleza', no a la 'cultura' argent ina. Así, la imaginación museística construía un 'nosotros', y al mismo tiempo, un 'o- tro'. Se trata de una imaginación funda- mentalmente visual y auditiva, que se en- Para la concepción del museo como medio de comunicación cfr. Verón (1992 y 1984).