Boletín de Interpretación número 7 Página 9 Las preguntas están escritas en primera persona del plural como para que la persona que las responda las sienta más propias. Se pretende que las respuestas sean lo más detalladas posible, a riesgo de ser redundantes. De este modo la planificación describe exactamente lo que se quiere hacer. Una vez que se responden las preguntas, esta planificación se evalúa, se corrige y recién vamos a la acción. Por supuesto, después de realizada la actividad se evalúa. Salvo raras excepciones, a la mayoría nos cuesta escribir, creo que es la falta de costumbre. Pero lo cierto es que cuando trabajamos basados en una planificación detallada y evaluada sentimos que nuestro trabajo tiene más solidez. A veces a los estudiantes les cuesta escribir, ser precisos y autocríticos en sus planificaciones. También ocurre que les cuesta hacer corresponder fundamentación con objetivos, y objetivos con actividades. Tuve un caso, extremo, en el que me respondieron: “Anita, en este país si el ministro de economía no planifica, porqué insistís tanto en que yo planifique”. Por supuesto, están los estudiantes que planifican muy bien, con ellos uno disfruta y se enriquece, aprende. Son creativos, audaces y autocríticos, y están en la búsqueda de un estilo propio, bueno son Intérpretes. En pocas palabras, ésta es mi propuesta de Guía para la Planificación y Diseño de Actividades y Servicios concretos de Interpretación, dentro del esquema para la formación de personal en administración de áreas protegidas. Gracias a los amigos que desde España nos motivan y ayudan a crecer. Espero comentarios. Anita Bibliografía de referencia: Ezequiel Ander-Egg y María José Aguilar Idáñez, 2000. Cómo elaborar un proyecto. Guía para diseñar proyectos sociales y culturales. Ed. Lumen, Argentina. Morales Jorge, 2001. Los objetivos específicos en interpretación (para saber, sentir y hacer). Boletín de Interpretación Nº 4, AIP Asociación para la Interpretación del Patrimonio, España. Morales Miranda Jorge, 1992. Manual para la Interpretación Ambiental en Áreas Silvestres Protegidas. Basado en los resultados del Taller sobre Interpretación Ambiental en Áreas Protegidas, Parque Nacional Puyehue, Osorno, Chile, 1988. Oficina Regional de la FAO. PNUMA. Secretaría de Desarrollo Social. Programa de Fortalecimiento de la Sociedad Civil. Manual de los Animadores Comunitarios. Argentina, 1998. ________________________________ El centro de visitantes malentendido en Centroamérica Jon Kohl jkohl@rarecenter.org (Jon es escritor freelance en asuntos de ecoturismo; es miembro de la National Association for Interpretation (NAI), y ganador de un premio al mejor artículo en la revista Legacy, de la NAI.) Cuando el Huracán Mitch liberó a los reos de la penitenciaría en La Ceiba en 1998, algunos de ellos se escaparon subiendo a lo largo del Río Cangrejal y pasaron la noche en el centro de visitantes nuevamente inaugurado frente al río, límite con el Parque Nacional Pico Bonito. El propósito del centro nunca fue alojar a los reos, pero por otro lado, este propósito nunca había sido claro de todos modos. “No pudimos determinar lo que los turistas podían hacer allí”, admite Ricardo Steiner, presidente de la ONG que maneja el Parque. Hoy día el centro se sienta, tranquilo, mirando a los turistas pasar en sus balsas. Los centros de visitantes se construyen comúnmente en parques naturales alrededor del mundo, y Centroamérica y Honduras no es la excepción. Por lo general estos edificios podrían ser tan pequeños como quioscos o tan grandes como mansiones que ofrecen servicios adicionales a los visitantes, aumentando la calidad de la visita al parque, monumento histórico o cualquier atractivo natural o cultural. A veces contienen exhibiciones, mapas, tiendas de souvenir y pequeños restaurantes. Sin embargo, el envejecimiento comienza temprano para muchos centros de visitantes en los parques centroamericanos. Radica en un malentendido sobre el papel de este jugador en el torneo del desarrollo turístico de las áreas protegidas. Considere, por ejemplo, los tres parques con los centros más grandes: Parque Nacional Volcán Poás, en Costa Rica, Parque Nacional Masaya, en Nicaragua y Parque Nacional Tikal, en Guatemala. El de Poás, construido hace más de 20 años, tiene exhibiciones sobre volcanes, pero están en malas condiciones y muestran una época histórica en el diseño de los centros de visitantes que existió antes de las exhibiciones interactivas. El de Masaya ha sido deteriorado y prácticamente disuelto por la caída de la lluvia ácida, y hasta fue usado por el gobierno sandinista como una discoteca. El más famoso de todos, Tikal, debe su fama a sus altísimos templos mayas. Se erige en un sitio muy concurrido (120.000 visitantes anuales), con una cultura y biodiversidad aún más ricas que cualquier chocolate sorbido por los reyes del mundo maya. A pesar del potencial y un esfuerzo considerable por un equipo de diseñadores provenientes del Zoológico Bronx en Nuevo York, el parque ha hecho poco por resucitar su centro, el cual ofrece apenas una mínima selección de artefactos y panales que no cautivan las turbas de visitantes que lo recorren. Si centros tan grandes como éstos, con presupuestos significativos y, se supone, acceso a especialistas sucumben a la mediocridad, imagínese las decenas de centros más pequeños, con pocos recursos y participación de gente con experiencia en este campo, y abandonados a través del paisaje centroamericano. Sin un concepto fuerte acerca de las limitantes de estos centros, los directores de parques los verán como cosas grandes que sirven más como trofeos prestigiosos que elementos estratégicos en un plan de turismo. Es ahí cuando se dan cuenta que no atraen más turistas, no recaudan más fondos y empiezan a pudrirse, entonces, la gloria se disipa en el viento. La mayoría de los parques inician con el supuesto de que si construyes un centro de visitantes, los visitantes vendrán. El Sr. Brett Jenks, presidente de RARE Center for Tropical Conservation, una ONG conservacionista que promueve el ecoturismo en Centroamérica, observa con un poquito de exageración, “Nadie recorre medio mundo sólo para conocer un centro de visitantes”. Con una buena planificación, sin embargo, los centros sí pueden ser efectivos. Las pautas del Servicio Nacional de Parques de los Estados Unidos dicen que un centro de visitantes puede servir como un punto central de