1 ERNST MACH O EL YO INSOSTENIBLE Moisés Pérez Marcos [Referencia completa: «Ernst Mach o el yo insostenible», en ARANA, Juan, La cosmovisión de los grandes científicos del siglo XIX, Madrid, Tecnos, 2021, pp. 416-432.] «Ninguna ficción es tan poética o bella como la verdad» 1 Ernst Mach (1838-1916) es uno de los pensadores que más influyó en la cultura de su época. Sus aportaciones al ámbito de la física, la psicología, la epistemología, la pedagogía y la historia de la ciencia tuvieron una repercusión enorme, convirtiéndose en un verdadero hito de la cultura austriaca del momento. Mach ha sido frecuentemente interpretado desde la óptica neopositivista, pues, en efecto, contribuyó con algunas de sus ideas a afianzar esta corriente de pensamiento (es notable su influencia sobre los miembros del Círculo de Viena, para los que era una especie de gurú). Pero cada vez son más los que reclaman comprender a Mach por sí mismo, intentando rescatar en él una reflexión filosófica más rica y compleja, y puede que por lo tanto más interesante, que la que desarrollaron sus epígonos neopositivistas. El siempre provocativo Feyerabend titula uno de los apartados de su libro La ciencia en una sociedad libre como sigue: «Por qué algunos filósofos de la ciencia modernos son mucho más analfabetos que sus predecesores: observaciones sobre Ernst Mach, sus seguidores y sus críticos». Feyerabend ve en Mach una capacidad crítica, una originalidad y un sentido de la provisionalidad y la búsqueda que en los neopositivistas acabará transformada en un dogmatismo cerrado y pobre. Quizá sea el momento, entonces, de rescatar a Mach de una lectura excesivamente neopositivista e intentar comprender más libre de ciertos prejuicios su filosofía natural 2 . Las siguientes notas sobre su vida y su pensamiento pretenden ser una breve aproximación a su figura, pero no pueden hacer justicia a la complejidad de su pensamiento. 1) La infancia como inspiración Ernst Mach nace en Chirlitz (población absorbida actualmente por Brno, República Checa, pero por aquel entonces parte del Imperio Austro-Húngaro) en 1838. Su padre, Johann Nepomuk Mach (1805-1879) fue maestro, educador y granjero. Ejerció una gran influencia sobre su hijo, al que daba clases particulares de diferentes materias. Mach recordó siempre con gran cariño aquellas que tenían que ver con los aspectos más técnicos y prácticos, y reconoce que era más reacio al estudio de las lenguas. En Untersiebenbrunn (un pequeño pueblo a unos 20 kilómetros de Viena al que la familia se mudó cuando Mach tenía dos años) existía un contrato desde hacía muchos años según el 1 Es una de las frases que Mach repetía frecuentemente, tal y como recuerda su hermana Marie. Cf. Marie Mach, «Ernst Mach», en Blackmore (Ed.) 1992, 16. 2 Es lo que intenta hacer, por ejemplo, Banks 2003.