1 Demasiado pequeños para sobrevivir Clara Maestre Galindo Departamento de Arquitectura y Diseño, Universidad San Pablo-CEU Resumen Un croquis ligado a un proyecto arquitectónico cuya construcción ha sido demolida adquiere una dimensión diferente a la que tuvo antes de la desaparición de la edificación. Estos dibujos, que forman parte de una especial boite à miracles”, se convierten en objetos de valor cuando fallecidos sus autores y desaparecidos los edificios pasan a formar parte del legado gráfico de sus obras. Se estudiarán atentamente para tratar de explicar cómo estos breves trazos ofrecen una valiosa información, tanto sobre las intenciones iniciales del proyecto como sobre el carácter de sus propios autores. Tres arquitectos: Alejandro de la Sota, Miguel Fisac y Antonio Perpiñá, junto a tres de sus obras, la vivienda para el Sr. Arvesú, los Laboratorios Jorba y el Edificio para el Banco de Valladolid del Complejo Colón, todas ellas construidas en Madrid entre los años cincuenta y sesenta, junto a varios de los bocetos arquitectónicos realizados, servirán para ilustrar los objetivos de esta comunicación. . Sota; Fisac; Perpiñá; demolición; bocetos. 1. Introducción y antecedentes Entre finales del siglo XX y principios del XXI son numerosos los intereses que han tenido como consecuencia la demolición de algunos edificios. Pero, afortunadamente, al menos, son prácticamente inexistentes los que han destruido los dibujos que los idearon. Resulta sencillo de comprender, así como los dibujos pertenecen a sus autores, no sucede así con la propiedad de los inmuebles. Trataremos de estudiar algunas de las claves de la desaparición de estas edificaciones, así como las virtudes que han convertido a bocetos y croquis arquitectónicos en documentos de incalculable valor. Ilustraremos este estudio con tres ejemplos madrileños, desafortunadamente desaparecidos: la vivienda para Ángel Arvesú (1955-1964), los Laboratorios Jorba (1965-1999) y el Edificio para la Sede del Banco de Valladolid del Complejo Colón (1967-2018), obras de los arquitectos Alejandro de la Sota, Miguel Fisac y Antonio Perpiñá. 2. Discusión La vivienda para Ángel Arvesú fue proyectada por Alejandro de la Sota en 1955, para una parcela de Madrid situada en la calle del Doctor Arce, propiedad de Ángel Arvesú. El edificio que alojaría a los Laboratorios Jorba fue ideado por Miguel Fisac en 1965, en un solar situado en la entrada a Madrid por la autovía de Barcelona, cuyo propietario era el empresario José María Jorba. El edificio del Banco de Valladolid, uno de los tres edificios que formaban parte del Complejo Colón, fue diseñado por Antonio Perpiñá en el año 1969 y estaba situado en el norte de la manzana delimitada por el Paseo de Recoletos, la calle de Génova, la calle del Marqués de la Ensenada y la calle de Bárbara de Braganza.