o conceptos de la razón, puesto que no
encontramos intuición alguna que les sea
plenamente adecuada. En relación a la posi-
bilidad de una sensibilización de los con-
ceptos de la razón se cabe hablar de una
exposición simbólica (symbolische Darste-
llung), que acontece por medio del empleo
analógico de una representación sensible.
Proceder de modo analógico implica fun-
dar una correspondencia entre dos pares
de relaciones, cuyos elementos son esen-
cialmente heterogéneos, de acuerdo con
cierta similitud existente entre ellas [cf. KrV,
B222/A179; Prolegomena (Ak, IV, 357)]. Así,
por ejemplo, la representación de las exi-
gencias de universalidad y necesidad de la
ley moral acontece por medio de un empleo
analógico del concepto de naturaleza sen-
sible. Esta analogía se funda en la similitud
que existe entre la sujeción a ley del con-
junto de los objetos sensibles, y la sujeción
a ley del conjunto de las acciones que deben
resultar de la determinación de mi volun-
tad de acuerdo con la ley moral. El concepto
de naturaleza en sentido formal, i.e. la suje-
ción a ley de una diversidad de objetos,
constituye pues el elemento de similitud
que posibilita la relación entre dos ámbitos
de objetos esencialmente heterogéneos (sen-
sible e inteligible) [véase la Típica de la facul-
tad de juzgar práctica, en KpV, A122 (Ak, V,
69)]. La tesis de J. Villers es que el concepto
kantiano de exposición simbólica encierra
una reflexión no suficientemente desarro-
llada sobre la naturaleza y funcionamien-
to del lenguaje metafórico, dado que en la
exposición simbólica del ámbito de lo
suprasensible se proporciona un conteni-
do significativo a la idea de un modo aná-
logo a lo que sucede en la metáfora, que uti-
liza el significado propio o habitual de un
término para generar un significado figu-
rado a partir de cierta similitud existente
entre ambos términos (§6.3).
En sus dos primeras partes, la obra
Kant und das Problem der Sprache presen-
ta una reconstrucción de la historia del
pensamiento occidental, tomando como
hilo conductor el papel y relevancia con-
cedidos a la dimensión lingüística que es
característica del ser racional finito. La
filosofía trascendental de Kant supone el
punto culminante de esta tradición filo-
sófica que, para J. Villers, es la historia del
olvido de la función constitutiva que es
inherente al lenguaje. La reelaboración de
algunos de los problemas de la filosofía
crítica sirviéndose de las reflexiones con-
temporáneas sobre el lenguaje constituye
una buena muestra del insoslayable papel
que debe reconocérsele, y permite desen-
trañar cierta filosofía del lenguaje latente
en el pensamiento de Kant. Nos encon-
tramos pues ante una interpretación de la
filosofía trascendental que ciertamente da
mucho que pensar, y su lectura deviene un
verdadero acicate para la investigación.
Mas, a pesar de las sugerentes conexiones
aparecidas en el último tercio de la obra,
no puede más que suscitar cierta suspica-
cia todo estudio que, acomodado en la ata-
laya de un autosatisfecho presente, se arro-
gue la misión de señalar aquellos aspectos
en que erró un autor no coetáneo. Quizá
no deba mostrarse qué hubiera debido
modificar Kant, de acuerdo con las ver-
dades que consideramos ya consolidadas,
sino hasta qué punto ciertos posiciona-
mientos iniciales determinaron tanto el
enfoque como el desarrollo mismo de la
filosofía trascendental en su conjunto.—
ALEX MUMBURU MORA.
LEIBNIZ, GOTTFRIED WILHELM, Obras filosó-
ficas y científicas, vol. 8, Escritos cien-
tíficos (ed. Juan Arana, trads. Evaristo
Álvarez Muñoz, Agustín Andreu Rodri-
go, Juan Arana, Javier Echeverría
Ezponda, Francisco J. Fernández, Dirk
Kurt Kranz, Agustín Navarro, Ezequiel
de Olaso, Bernardino Orio de Miguel,
Leopoldo Prieto López, Marcelino
Rodríguez Donís, Héctor Velázquez
Fernández. Editorial Comares, Grana-
da, 2010). LV + 573 y 12 ilustraciones.
Presentamos aquí el segundo volumen
publicado del magno proyecto de la edi-
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© PENSAMIENTO, ISSN 0031-4749 PENSAMIENTO, vol. 66 (2010), núm. 248, RESEÑAS