20 PASADORES DE FRONTERAS: MANUEL ROJAS Y JOSÉ SANTOS GONZÁLEZ VERA Lorena Amaro Castro Pontificia Universidad Católica de Chile José Santos González Vera (1897-1970) y Manuel Rojas (1896-1973) son autores insoslayables en la historia de la literatura chilena. La crítica de su tiempo se encargó de darles reconocimiento, como también de generar un importante corpus de lecturas y análisis, que remarcaban principalmente la mirada social de ambos autores. 1 En su juventud, ambos fueron amigos y se acercaron a círculos anarquistas; coincidieron también en su acercamiento a temas, espacios y figuras desplazadas por los procesos modernizadores que vivió el país durante la primera mitad del siglo. En el siguiente artículo abordaré los recorridos efectuados por estos autores a través de fronteras físicas, culturales y simbólicas, recorridos que plasmaron en sus respectivas producciones narrativas. En ellas revelan sus inquietudes ideológicas y sociales, como asimismo sus deseos de renovación estética, que los llevaron a anclar la mirada en esas subjetividades y espacios liminales desde puntos de vista inéditos en la literatura chilena realista y naturalista. En las novelas que aquí analizaré, Alhué, de González Vera (1928) e Hijo de ladrón, de Rojas (1951), los narradores privilegian la rememoración de experiencias límite vividas durante la infancia, a través de montajes textuales muy originales desde el punto de vista de la construcción espacio-temporal. Alejándose de los estereotipos naturalistas del campo y de la novela social determinista, dieron un nuevo lugar a los imaginarios marginados de los discursos unificadores y homogeneizadores de la nación. Pasadores culturales González Vera y Rojas obtuvieron, ambos, el máximo galardón otorgado por el estado chileno a sus escritores: el Premio Nacional de Literatura. González Vera lo recibió en 1950 y Rojas, en 1957. En González Vera se elogiaba su capacidad de miniaturista, la rapidez y agilidad con que imprimió en textos breves, sintéticos, los retratos de la gente de su tiempo, particularmente de aquellos que vivían en espacios de marginación urbana (así, por ejemplo, en Vidas mínimas, publicado en 1926). Por su parte, Rojas es hasta hoy una lectura obligatoria en los programas 1 Este artículo presenta los resultados obtenidos en el proyecto FONDECYT Regular 1120654, “Fronteras de infancia, género y nación en diez novelas autobiográficas chilenas”, en que participé como investigadora responsable e integrado también por las coinvestigadoras Francisca Lange y Ghislaine Arecheta.