Res Publica. Revista de Historia de las Ideas Políticas ISSN: 1576-4184 http://dx.doi.org/10.5209/RPUB.57683 NOTAS CRÍTICAS Res publica (Madrid), 20(3) 2017: 611-615 611 Para una flosofía anti-meteorológica A propósito de Ignacio Castro Rey , Ética del Desorden. Pánico y sentido en el curso del siglo, Valencia, Pre-textos, 2017, 459 pp. Rodrigo Castro Orellana* Para escribir este libro se necesitaron 1000 días de soledad en la montaña y ni si- quiera eso fue sufciente. Fue preciso que transcurrieran muchos años desde la sal- vaje introspección de Roxe de Sebes 1 para que el trabajo de la cabaña adquiriese la forma de esta Ética del Desorden. El lenguaje tuvo que ser lentamente aflado para que alcanzara la dureza de un acero que nos clava. Porque esto es lo primero que ha hecho Ignacio Castro en este libro: crear palabras que son como cebos que pes- can la presencia espectral de las cosas (360). Unas palabras que conducen al lector que las acompaña a caminar y atravesar lugares, a demorar la mirada en el entorno (261). Hay un cierto ejercicio fenomenológico en esta Ética del Desorden que, si bien evidencia su ascendiente flosófco, no se instala en el espacio de las polémi- cas teóricas para defender una idea frente a otra. El libro se abre a una exterioridad pre-conceptual en que las infnitas discrepancias convergen en un “sentido común” que nada tiene que ver con eso que muchas veces se llama “sentido común”. Ética del Desorden no es un artefacto de guerra, sino más bien una violenta invitación al cese de las hostilidades para precisamente subvertir todo pragmatismo del “sentido común” y activar los verdaderos “sentidos comunes”. Si tuviese que decir algo a lo que se opone este libro lo denominaría “racionalidad meteorológica”. Esa programación intensiva de cada una de las facetas de nuestra existencia que interrumpe una y otra vez nuestra relación con la vida desnuda. La permanente espectacularización de todo lo que sucede para no librar ningún resqui- cio a una ausencia de producción. Es aquello que Ignacio ilustra con la imagen del informe meteorológico que cada mañana nos dice qué sentir antes de asomarnos a la ventana (138). Contra esta represión de un vínculo sensorial con el mundo, contra esta represión que funciona por desvío, por incremento de minutos publicitarios, contra ella se pronuncia esta Ética del Desorden. Tengo la impresión de que el libro puede ser muchas cosas. Una de ellas, aunque pueda parecer menor, consiste en la intrincada red que este libro teje con otras obras. Un libro sobre libros que puede ser usado como una guía para una lectura de nove- * Universidad Complutense de Madrid rodrigocastro@flos.ucm.es 1 Entendemos que, de alguna manera, Ética del Desorden constituye el libro que se anuncia una y otra vez en la crónica de la cabaña de Roxe de Sebes. Cf. I. Castro Rey, Roxe de Sebes. Mil días en la montaña, Madrid, Los libros de Frontera d, 2016.