CAMBIOS MORFOLÓGICOS EN LADERAS DE DETRITOS Y NIVELES PEDEMONTANOS PLEISTOCENOS Y HOLOCENOS VINCULADOS A ACTIVIDADES HUMANAS, SIERRAS AUSTRALES DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES, ARGENTINA J.M. Susena (1) (2) , R.O. Gentile (1) , J. Remondo Tejerina (2) (1) Inst. de Geomorfología y Suelos, Universidad Nacional de La Plata. Avda. 1, 644. 1900. La Plata, Argentina. juanmsusena@fcnym.unlp.edu.ar , gentilerodolfoosvaldo@gmail.com (2) Dpto. de Ciencias de la Tierra y Física de la Materia Condensada, Universidad de Cantabria. Avda. de los Castros, s/n. 39005. Santander, España. juan.remondo@unican.es Abstract (Morphological changes in Pleistocene-Holocene hillslopes and piedmonts related to human activities, Southern Ranges of the Buenos Aires Province, Argentina): This contribution presents a characterization of erosive processes and features identified in a sector of the Southern Ranges of the Buenos Aires Province, associated to agricultural and cattle activities and related infrastructure. Direct effects on landscape morphology produced by construction of anthropic geoforms and partial destruction of natural landforms have been identified. Indirect effects include the degradation and superimpose of natural geomorphological features caused by zoogeomorphic action associated to farming practices. This degradation seems not to be caused by recent climatic change but rather a consequence of a significant increase of surfaces exposed to erosive processes due to farming and track network. The results presented are preliminary, but suggest that human influence on geomorphic evolution of the area is likely more relevant than natural agents. Palabras clave: Erosión. Movimientos de ladera. Antropogeomorfología. Zoogeomorfología. Key words: Erosion. Slope movements. Anthropogeomorphology. Zoogeomorphology. INTRODUCCIÓN La actividad antrópica en ámbitos rurales serranos de Argentina implica al menos tres aspectos que modifican el paisaje: transporte, agricultura, y ganadería. Los dos primeros producen cambios inmediatos a paulatinos, vinculados al desarrollo de antropogeoformas principalmente lineales, como caminos, líneas de arado, acequias y canales, y se concentran en sectores de nula o escasa pedregosidad, removiendo los fragmentos rocosos superficiales en casos necesarios. La ganadería, por otra parte, genera cambios más bien paulatinos, mediante la concentración de animales como vacas y caballos en sitios particulares o en senderos. Mientras las actividades agrícolas y de trasporte requieren en general pendientes moderadas a bajas, la actividad ganadera puede extenderse a zonas de altas pendientes. De cualquier manera, este conjunto de actividades afecta a distintas geoformas del paisaje, permitiendo el desarrollo de geoformas previamente inexistentes. El objetivo de esta contribución es indicar cualitativa y semi- cuantitativamente modificaciones encontradas en un paisaje serrano-pedemontano del centro de Argentina, producidas directa o indirectamente, y completamente o en parte, por intervención humana, mediante el reconocimiento de geoformas y procesos geomorfológicos observados, conocidos o potenciales. LOCALIZACIÓN El sector estudiado se ubica en el suroeste de la Provincia de Buenos Aires, Argentina, ocupando un área rectangular de unos 1300 Km 2 (Fig. 1). Se emplaza allí un oroclino de unos 35 Km de longitud y 15 Km de anchura, integrado por dos sierras paralelas separadas por un valle intermontano. La cota máxima (cerro Curamalal Grande, 1033 m s.n.m.) se ubica unos 700 m por encima del piedemonte circundante. El frente serrano se constituye por cuarcitas, pizarras, limolitas, y conglomerados subordinados (secuencias marinas cámbricas-devónicas), que sobreyacen a un basamento conformado por granitoides, y riolitas neoproterozoicos, aflorantes en cerros aislados. Dicho frente, de relieve escabroso con frentes rocosos de sub-verticales a verticales o extraplomados muy prominentes, presenta laderas de detritos a su pie. Durante el Plioceno-Pleistoceno se labró un “pseudopedimento” (González Uriarte et al., 1988) afectando a calcretes psefíticos y limolíticos del Mioceno-Plioceno. A partir de esta superficie se desarrolla gran parte de las formas del piedemonte actual (De Francesco, 1992). El retrabajamiento de estos depósitos durante el Neógeno y el Cuaternario, influenciado por alternancias de climas húmedos y secos, determinó el desarrollo de una red de drenaje de baja densidad, con cursos “braided” en el piedemonte proximal y sinuosos en el medio y distal, coincidiendo los últimos, con espesores métricos de depósitos eólicos del Pleistoceno tardío-Holoceno medio. Estos eólicos constituyen además la matriz de los detritos de ladera, cuyo esqueleto son bloques rocosos provenientes de los frentes escarpados y, en mucha menor medida, fragmentos de calcretes subyacentes, expuestos por movimientos en masa. La introducción de ganado europeo a partir del siglo XVII produjo importantes cambios en las actividades indígenas y en el paisaje (ya descritas a mitad del siglo XIX), que evolucionaron paulatinamente durante el período de contacto “Hispano-Indígena” hasta la conformación definitiva de un núcleo ganadero a mediados del siglo XIX (Panizza, 2015 y bibliografía allí citada). La cubierta eólica y depósitos que la contienen como matriz, a partir de los cuales 103