Derecho Digital: innovación legal e inteligencia artificial Autor: Sande, Tomas Cita: RC D 2891/2020 Sumario: I. Necesidades modernas. II. Disrupción Innovativa. III. Acceso a IA. IV. Aplicabilidad. V. Sinergia. Derecho Digital: innovación legal e inteligencia artificial I. Necesidades modernas "Si le hubiese preguntado a la gente qué querían, me habrían dicho caballos más rápidos". Esta cita, atribuida a Henry Ford, expone cómo los usuarios muchas veces identifican un problema o necesidad pero pretenden solucionarlo en los términos de aquello que les es familiar; los humanos solemos plasmar ideas en términos de lo que ya conocemos o explicarlo de modo que nos sea relacionable. Justamente esto ha dado lugar a corrientes y metodologías específicamente destinadas a superar nuestros sesgos de la cotidianeidad, implementando conceptos de diseño o mejores prácticas para relevar y empatizar con los distintos puntos de vista (v.gr. Design Thinking[1] ). Claro que el humano que descubrió cómo producir fuego no estaba en un tibio salón de Stanford aplicando papeles en las paredes, sino que justamente pretendía copiar un elemento de la naturaleza para sobrevivir o mejorar sustancialmente su calidad de vida (hoy tenemos encendedores y no solemos usar árboles para calentarnos, los destruimos por vías más sofisticadas como papel o contaminación ambiental). Si bien es claro que nuestras comodidades son otras, nuestra naturaleza primal y la composición de nuestra masa cerebral mantienen inoxidable nuestro sentido de búsqueda, curiosidad y urgencia en resolver problemas modernos como si se tratase de necesidades básicas, como el fuego o encontrar refugio[2] . Esto da lugar a una escala de innovación mucho más diversa y más acorde con la actualidad, no siendo ya necesario cazar sino lograr reducir el costo de los viajes espaciales al punto de permitir vuelos comerciales[3] . II. Disrupción innovativa Bajo esta premisa, y con un pequeño ejercicio mental, imaginemos que en el "Universo B" Henry Ford hubiese sido atropellado por un tranvía en su juventud, retrasando o incluso aniquilando la producción de automóviles en serie. Afortunadamente, en este universo, el Noruego Heink Fjord logra desarrollar el sistema de propulsión jet 30 años antes de lo sucedido en nuestro mundo. Gracias a este hecho, cuando Henry Ford estaba reluciendo sus Modelos T en nuestra realidad, la gente del "Universo B" estaba atando pequeñas turbinas jet a sus caballos para que les fuera más simple galopar. Siguiendo este curso, la idea de potenciar jinetes se impuso por sobre la de propulsar humanos, el automóvil jamás fue un éxito comercial y Fangio se dedicó a ganar campeonatos mundiales a caballo. Fuera del ejercicio, podemos apreciar como ambas realidades difieren en un punto clave como lo es la innovación alcanzada en un momento específico. 1 / 5