www.medigraphic.org.mx Brechas del humanismo en la atención médica perinatal Irma Alejandra Coronado-Zarco* * Médico adscrito a la Unidad de Cuidados Intermedios Neonatales, Instituto Nacional de Perinatología Isidro Espinosa de los Reyes. Perinatología y reProducción Humana Editorial Abril-Junio, 2010 Volumen 24, Número 2 pp 95-97 Recibido: 11 de junio de 2010 Aceptado: 15 de junio de 2010 Este artículo puede ser consultado en versión completa en http://www.medigraphic.com/inper Guerir parfois, soulager souvant, consoler toujours (Curar a veces, aliviar a menudo, consolar siempre) Bérard y Glüber La práctica médica de muchas formas se desarrolla como un ejercicio de poder: poder salvar, poder cu- rar, poder demostrar, poder evitar la muerte, poder decidir. A través de complejos y diversos procesos, la medicina parece perder con facilidad su objetivo final, que es esencialmente humanitario. Lograr que la aplicación del conocimiento científico y tecnológi- co beneficie al paciente surge de una mediación del raciocinio y consideración de la dignidad humana. Como un elemento básico para la inserción de los individuos dentro de la sociedad, se espera que nues- tras tomas de decisiones, actos y conducta en general sean correctas, adecuadas o buenas. Nuestro actuar diario se mueve entre el campo de lo moral y de lo ético. En la literatura filosófica hay planteamientos que manejan ambos términos de manera equivalente; sin embargo, a mí me parece que resulta conveniente una distinción para los fines de este texto. Lo moral es aquel grupo de códigos o patrones de conducta establecidos a través de tradiciones, emanadas de las experiencias de la sociedad o la familia. Lo moral es aprendido y por tanto de alguna manera impues- to. La ética, por su parte, lleva consigo de manera fundamental un proceso de reflexión involucrado en nuestra toma de decisiones. Es un ejercicio de liber- tad en el que nosotros mismos, en base a un análisis de las circunstancias, tomamos las decisiones más correctas o buenas. La práctica médica no queda exenta de este proceso de toma de decisiones y, por su naturaleza, en este grupo de profesionistas se vuelve aún más relevante la forma en que determina sus acciones. Aristóteles describe la virtud ética como hexis “disposición” o tendencia, inducida por nuestros hábitos, para generar los sentimientos apropiados. 1 Según Platón, Sócrates establecía que los médicos requerían dos condiciones para ser buenos: aptitud o teckné (conocimiento y destrezas para curar), así como actitud o medeos (cuidado a la persona enfer- ma). 2 Por su parte, Galeno escribió: Si quis Optimus Medicus est, Eundum esses Philosophous (el mejor médico también es un filósofo). 3 Los cambios sociales y políticos, la forma en que se ha dado el desarrollo científico y tecnológico, así como el de las institu- ciones de salud, han favorecido una sensación de omnipotencia en el médico. Uno de los ejemplos más claros de las implicaciones de la tecnología y la ciencia ha sido la forma en que han favorecido el desplazamiento de la frontera de la viabilidad del neonato y con ello generado impor- tantes dilemas éticos. La sobrevida de prematuros extremos o niños con malformaciones congénitas que en otro tiempo habrían fallecido cerca del nacimiento, hoy son motivo de un debate público, ya que muchos de ellos sobreviven con mala calidad de vida. La po- blación neonatal es característicamente vulnerable ya que tiene limitaciones para el ejercicio de su au- tonomía, fragilidad biológica, y gran susceptibilidad de repercusiones a corto y largo plazo derivadas de cada una de nuestras acciones. Adicionalmente, se debe mencionar que la atención intensiva neonatal www.medigraphic.org.mx