ISSN 0325-2280 (impresa) | ISSN 2683-9636 (en línea) PATRISTICA ET MEDIÆVALIA 42.2 (julio-diciembre, 2021): 130-132 doi: 10.34096/petm.v42.n2.10896 130 Franco Nervi Mani and Augustine. Collected Essays on Mani, Manichaeism and Augustine JOHANNES VAN OORT (2020). Leiden - Boston: Brill (Serie Nag Hammadi and Manichaean Studies 97). 630 pp., ISBN: 978-90-04-41695-6; e-ISBN: 978-90-04-41759-5 " Franco Nervi Universidad de Buenos Aires El reconocido investigador Johannes van Oort vuelca en el presente volumen de la serie Nag Hammadi and Manichaean Studies sus años de erudición en el área de los estudios agustinianos, así como de la cristiandad gnóstica, particularmente maniquea. Esta compilación revisada y actualizada de sus artículos constituye un aporte fundamental para los estudios sobre maniqueís- mo, así como profundiza las consecuencias que para los estudios agustinianos significó el hallazgo de nuevas fuentes maniqueas a lo largo del siglo XX, el cual es el objetivo declarado y el propósito último de las inves- tigaciones del autor: averiguar en qué medida Agustín fue influenciado por Mani y sus seguidores (p. xi). Es posible encontrar en la obra dos grandes temáticas. La primera parte del libro está integrada por artículos referidos a Mani, la comunidad maniquea y sus textos (pp. 3-131); la segunda, dedicada a Agustín y su cone- xión con aquellos (pp. 135-442). En su capítulo introductorio, van Oort ofrece un repa- so biográfico del profeta babilonio que fundó lo que llegaría a ser la cuarta religión mundial. El fuerte carác- ter misionero de la iglesia maniquea permitió que su proyecto soteriológico universal se esparciera desde Mesopotamia hasta el norte de África y España en el Occidente, y hasta China en el Oriente. Frente a una historiografía que –en parte reproduciendo la clásica concepción heredada de los heresiólogos– aún consi- deraba al maniqueísmo como parte de la historia de la religión irania, el hallazgo del Codex Manichaicus Colo- niensis (CMC) cerca de Asiut (la antigua Licópolis), en el Alto Egipto en 1970, permitió situar sus orígenes en la tradición judeocristiana, al relatar que Mani fue criado dentro de una comunidad de bautistas elcasaí- tas. Luego de repasar las fuentes maniqueas canónicas –que Mani se preocupó por dejar por escrito en arameo siríaco, hoy en día solo conservadas fragmentariamen- te en citas maniqueas o referencias heresiológicas– y no canónicas, van Oort da un sucinto repaso del mito maniqueo y de sus consecuencias microcósmicas. Es que la gnosis maniquea, a saber, el reconocimiento de los dos principios o reinos ingénitos de Luz y Tinieblas, del estado presente de mezcla, y del origen divino del alma en necesidad de redención, tiene consecuencias en la ascesis maniquea. Ocupando el cuarto y quinto rango dentro de la estructura eclesiológica –luego de Mani como archēgos, sus doce apóstoles o maestros, más sus obispos y presbíteros–, los electi y los audito- res tenían el deber de liberar la luz divina atrapada en la materia –el Alma Viviente, o el Iesus patibilis en las fuentes occidentales–. La identidad centralmente cristiana del maniqueísmo se refleja en los dos siguientes capítulos, focalizados en el CMC. Por un lado, está la designación de Mani como Apóstol de Jesucristo (cap. II). En una clara imitatio Pauli, se sitúa a Mani como el apóstol por excelencia y el Paráclito prometido (cf. Jn 16: 7), y el último eslabón de una cadena profetológica que incluye a Pablo de Tarso y se remonta a la tradición apocalíptica judía. Ciertamente, el apostolado de Mani refiere a una de las figuras del panteón maniqueo, Jesús Esplendor, y no al Jesús histórico –el cual, siguiendo a van Oort, no tiene mayor significación para el maniqueísmo que el resto de los apóstoles–. Por su parte, en el contexto del debate sobre los orígenes del maniqueísmo, en el que han sido destacados aspectos de tradición irania, budista y cristiano-gnóstica en la variedad de fuentes disponibles, en el cap. III se detallan elementos del CMC que para van Oort solo pueden explicarse advir- tiendo su origen en fuentes judías o judeocristianas. Luego de un capítulo dedicado al filósofo platónico Alejandro de Licópolis (cap. IV) y su Contra las doctri- nas de Mani, importante por la información que brinda sobre la misión maniquea en Egipto, así como por su exposición fiel y desmitologizada del maniqueísmo –al que, por cierto, considera una forma de cristianismo–, siguen dos artículos sobre un polémico ritual atribuido al maniqueísmo. Allí son analizados los testimonios de Agustín (cap. VI) y de Cirilo de Jerusalén (cap. VII) sobre un rito eucarístico maniqueo practicado con esperma o fluido menstrual. Van Oort se introduce en la discusión historiográfica sobre la historicidad del controvertido pasaje agustiniano de De haer. XLVI.9-10, dando cuenta de que Agustín apunta a un grupo cismá- tico dentro de los electi, los cátaros, quienes pondrían